Después de varios meses de duras negociaciones, Mirtha Legrand firmó contrato y volverá a la pantalla de El Trece con su tradicional ciclo de los sábados por la noche, mientras que su nieta, Juana Viale, seguirá al frente de los almuerzos los domingos por esa misma pantalla.
Legrand, de 94 años, fue tal vez el personaje de la farándula argentina que cumplió con mayor esmero la restricción de circulación y reuniones sociales durante la pandemia. A medida que se fueron flexibilizando las prohibiciones, Mirtha siguió en su casa y le dejó su lugar a su nieta, que durante todo el año pasado condujo ambos programas, los de los sábados por la noche y los almuerzos del domingo.
Pero este año, la diva quería volver a trabajar y su nieto y productor, Ignacio “Nacho” Viale, encabezó las negociaciones con Adrián Suar. Crisis económica mediante, reunión tras reunión ambas partes no podían ponerse de acuerdo en los números. Todo parecía estancado. Y allí apareció un histórico amigo y socio de Mirtha para destrabar las cosas: Carlos Rotemberg.
El productor teatral fue durante muchísimos años también productor de los almuerzos junto al fallecido marido de Mirtha, Daniel Tinayre. Este miércoles, mientras en El Trece televisaban la reunión entre Suar y los miembros del clan Legrand, la “Chiqui” aprovechó para agradecerle a Rotemberg y, al mismo tiempo, incinerar al aire a Nacho Viale.
“Rotemberg me llamó y me dijo que mi nombre se estaba desdibujando por la demora en las negociaciones”, reveló Legrand. “Y Carlos fue un mediador”, contó. “El contrato no se firmaba por él”, señaló luego a su nieto.
“Carlos (Rotemberg) fue un buen distribuidor de cartas”, reconoció el “nietísimo”, como se lo conoce a Viale dentro de la dinastía que su abuela encabeza, con ocho décadas de trabajo en el espectáculo.
“Qué centro te tiró”, se río Suar, en un paso de comedia -como él mismo directivo de El Trece definió- que también lo desligaba de la demora del regreso de Mirtha a la TV. Y para completar de bajarle el precio al rol de su nieto en las negociaciones, la “Señora” desnudó otra intimidad: “Él no me creía que Rotemberg me había llamado. Él pensaba que lo había llamado yo”. ¿Acaso hubo alguna pelea o se mostraron celos en algún almuerzo familiar en la mansión de Barrio Parque?
