La CGT marchó sin críticas al Gobierno y con los “grandes formadores de precios” en la mira

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La Confederación General del Trabajo (CGT) realizó este miércoles una movilización entre el Obelisco y el Congreso Nacional contra los “grandes formadores de precios” para manifestarse contra la inflación y evitar cuestionar al Gobierno Nacional. La Avenida 9 de Julio fue el epicentro de la concentración, que luego marchó hasta Avenida de Mayo y se dirigió hasta Avenida Entre Ríos, frente al Palacio Legislativo.

Uno de los tres cotitulares de la CGT, Héctor Daer, afirmó que la central sindical quiere que “los trabajadores sean formales” y que no haya “trabajadores de primera y de segunda”, al referirse al proyecto oficial para transformar los planes sociales en empleo genuino.

“No importa donde estén esos trabajadores; en cooperativas, multinacionales, industrias nacionales… Queremos trabajadores formales”, enfatizó el dirigente en conferencia de prensa tras la marcha de la CGT.

En tanto, Daer reiteró el reclamo de esa central de que “todos los actores sociales con responsabilidades encuentren una salida en conjunto” a los problemas del país, en lugar de “la que pretenden los sectores de concentración económica que solo empobrecerían al pueblo”.

Para estar movilización, los tres secretarios generales de la CGT, Daer, Carlos Acuña y Pablo Moyano, dejaron sus notorias diferencias de lado y firmaron este martes un documento en el que evitaron criticar al gobierno del Frente de Todos (FdT) y llamaron a construir un “nuevo contrato social” para hacerle frente a la inflación, que “ha alcanzado niveles intolerables que pulverizan el poder de compra de los trabajadores”, señalaron.

“La situación actual de nuestro país demanda un nuevo contrato social sobre los pilares del desarrollo, la producción y el trabajo”, indicaron los integrantes de la “mesa chica” de la principal central obrera del país en el documento titulado “Primero la Patria”.

En un tono caracterizado por la moderación, los sindicalistas advirtieron que “profundizar la grieta, solo nos conduce al abismo”, y afirmaron que “es tiempo de consensos, de acuerdos”, sin que ello implique “perder la identidad” de cada sector.

El día antes de la marcha que convocó entre el Obelisco y el Congreso, la CGT atribuyó “mucha de la responsabilidad” por los altos niveles de inflación a “sectores que se han apropiado de ganancias en tiempo de pérdidas para los trabajadores y trabajadoras”.

Y agregó que “no es ajeno a esto la irresponsabilidad económica de los grandes formadores de precios que remarcan el valor de los productos esenciales”.

Por otra parte, “la actual crisis requiere de manera urgente acordar y llevar adelante con consenso político, medidas macroeconómicas que eviten una dramática profundización de la actual crisis, contribuyendo a la estabilidad monetaria, a detener el proceso inflacionario (un verdadero impuesto a la pobreza que licúa el poder adquisitivo de los salarios) y la exclusión social a recrear la confianza y previsibilidad para fomentar la inversión productiva y las exportaciones con valor agregado”, apuntaron los gremialistas en el comunicado.

En la misma línea, la central que nuclea a los sindicatos más importantes del país advirtió que “es hora que todos los sectores populares aseguremos una política antiinflacionaria con amplio consenso social, sin excepción y alcancemos acuerdos justos”. También rechazó, en términos diplomáticos, la instrumentación de aumentos por decreto, al afirmar que “los salarios acordados colectivamente, en paritarias libres, por sector de actividad, son los garantes mínimos que movilizan y desarrollan un mercado interno legítimo y creciente”.

Habló la CTA. Tras el pronunciamiento de la CGT, el diputado y secretario General de la CTA, Hugo Yasky, aseguró que “la marcha del 17 de agosto será el comienzo de un tiempo de movilización popular para enfrentar a los sectores que quieren desestabilizar el gobierno elegido por el pueblo”. En línea con la visión kirchnerista de la situación económica, Yasky dijo también que  “se va a reclamar al Gobierno que enfrente a estos sectores, artífices de la desestabilización permanente”.

Tras una serie de plenarios en Mar del Plata, Rosario y la ciudad de Buenos Aires, la CTA acordó “llevar a la marcha del 17 una agenda de medidas para mejorar las condiciones de vida de los sectores populares, como el aumento salarial de emergencia por decreto a cuenta de paritarias y el incremento del salario mínimo vital y móvil y de las asignaciones familiares”. También propuso “el impulso del ingresi básico universal y del control estatal sobre los formadores de precios”.

La situación judicial de la vicepresidenta Cristina Kirchner también aparece entre las demandas de la CTA. “La cúpula de un aparato judicial al servicio de los grupos dominantes que, apalancados en los grandes medios de comunicación, de manera incesante tratan de socavar la democracia e intentan proscribir a Cristina Fernández de Kirchner”, dijo Yasky y anticipó que la central alternativa confluirá en la marcha con la Corriente Federal de Trabajadores y el Frente Sindical para el Modelo Nacional.

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