El exsuboficial de la Policía Federal Juan Carlos Fotea, condenado por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA (entre ellos, de las desapariciones del periodista Rodolfo Walsh, de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor) fue beneficiado por un fallo de la Cámara Federal de Casación Penal que virtualmente decretó su libertad condicional.
Fotea fue condenado a 25 años de prisión en 2011 en un juicio que pudo realizarse gracias a que fue extraditado desde España, donde permanecía evadiendo a la Justicia argentina.
Bajo los seudónimos de «Lobo» o «Fernando», se desempeñó en Coordinación Federal de la Policía Federal, donde desarrolló tareas de inteligencia y contrainteligencia. También tuvo cargos de mando en el sector de Operaciones del Batallón de Inteligencia 601, bajo las órdenes del pluricondenado Raúl Guglielminetti.
