La Selección Argentina llegó a semifinales de la Copa del Mundo que se disputa en Qatar al vencer 4-3 en los penales a Países Bajos, con la que había empatado 2-2 en el tiempo reglamentario y el alargue.
El arquero Emiliano “Dibu” Martínez volvió a ponerse la capa de súper héroe al atajar dos penales y sellar el resultado final, pero el encuentro -en el que ganaba 2-0 hasta los 73 minutos (con tantos de Molina y Messi, de penal)- se dio vuelta con el descuento de Weghorst (83′) y el empate del mismo jugador (91′).
Más allá del arbitraje del español Antonio Mateu Lahoz, que estuvo plagado de fallas y actitudes notablemente parciales en favor de los neerlandeses, el primer tiempo suplementario la Nacional lo pasó tratando de subrepoberse al shock que significó la igualada de la “naranja mecánica” a segundos de terminar los 90 (más 10).
En el segundo tiempo, Argentina recuperó la memoria, volvió a jugar como en el inicio del encuentro, encerró a Holanda contra su arco y tuvo varias ocasiones de marcar, la última con un disparo de Enzo Fernández que dio en el palo derecho.
Ahí se abrió el capítulo de la pena máxima, que aportó una cuota de justicia con el triunfo y la clasificación argentina a semis, donde el martes próximo enfrentará a Croacia, que más temprano sacó a Brasil del Mundial también por penales.
El estadio Lusail, con sus más de 88.000 localidades vendidas, fue el majestuoso escenario en el que los dirigidos por Lionel Scaloni escribieron otra página histórica del fútbol argentino junto a los más de 50.000 compatriotas que acudieron a Doha para alentar a la “albiceleste”.
La última vez que se habían enfrentado argentinos y neerlandeses fue en Brasil 2014, cuando empataron 0-0 en semifinales y otro guardamenta argentino, Sergio “Chiquito” Romero, les agüó la fiesta en los penales para que el equipo de Alejandro Sabella pasara a la final.
El DT holandés de aquel choque también era Louis van Gaal, el que en los últimos días se encargó de remarcar que se había quedado con la sangre en el ojo.
