El presidente de Serbia, Alexandar Vucic, teme una drástica escalada de tensiones en Kosovo a menos que Pristina retire su plan de imponer multas a vehículos con antiguas matriculas serbias desde el 21 de noviembre.
En una entrevista con un canal de televisión, el mandatario apuntó que los serbios “no aceptarán” si Pristina moviliza unidades de operaciones especiales para implementar su polémica decisión de rematriculación.
“Será un infierno en la tierra porque las unidades especiales de Kosovo no tienen nada que hacer en el norte de [la provincia de] Kosovo y Metohija (…) Los serbios defenderán entonces sus hogares y Serbia estará del lado de su pueblo”, anticipó Vucic.
Según el presidente, Belgrado hizo cuanto estaba a su alcance para evitar una escalada. “Ya no depende de nosotros. Hemos hecho todo lo posible”, subrayó.
Vucic hizo este comentario de cara a una ronda de consultas en la sede de la Unión Europea (UE), en Bruselas, a la que fue invitado junto con el primer ministro kosovar, Albin Kurti.
