Los otros “campeones”, los ganadores del concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes

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Días antes de la infartante final de la Copa del Mundo en Qatar, el Fondo Nacional de las Artes (FNA) anunció los nombres de los “campeones” del concurso de Letras 2022 en sus cinco categorías: novela, cuento, poesía, ensayo y novela gráfica.

Es la primera edición del concurso con la escritora y doctora en Letras Florencia Abbate como directora del área ya que su predecesora en el cargo, la escritora y periodista Mariana Enriquez, finalizó su mandato a mediados de año.

“Es una gran satisfacción descubrir obras de tanta calidad, que confirman la vitalidad impresionante que tiene en la Argentina la pasión por escribir -dice Abbate a LA NACION-. Sin duda la literatura es una de las grandes vetas creativas de nuestro país. Y por eso siempre está la expectativa de encontrar ‘tesoros escondidos’. Este concurso, al premiar tantas obras y géneros distintos, permite apreciar la diversidad de lo que se está produciendo. Y en un nivel más amplio, cabe destacar que el Directorio del FNA, al realizar concursos en todas las disciplinas artísticas, contribuye a visibilizar la pluralidad de nuestra cultura y sus manifestaciones en todo el territorio”.

Se premiaron diecinueve obras originales e inéditas, incluidas las menciones honoríficas. Los ganadores de los primeros premios recibirán $250.000, y los segundos y terceros premios de cada categoría, $200.000 y $150.000, respectivamente.

En la categoría de novela -cuyo jurado integraron Miguel Ángel Vitagliano, Edgardo Scott y Luisa Valenzuela- el primer premio lo obtuvo María Lobo (Tucumán) por “Ciudad, 1951″. El segundo premio, Eugenio López Arriazu (CABA) por “Lembú. La infame y borrascosa vida del nunca sargento Cabral”, y el tercero, Sebastián Pons (Córdoba) por “Cabeza de viejo”. Recibieron menciones honoríficas Nurit Kasztelan (CABA) y Laura Sbdar, también de la ciudad de Buenos Aires.

María Lobo, Ignacio Valiente y Luciana Reif, ganadores de las categorías de novela, cuento y poesía .

“Es una novela acerca de uno de los sucesos culturales más importantes de la historia del país, la construcción de una ciudad universitaria que iba a albergar a más de treinta mil estudiantes de América Latina -anticipa Lobo a LA NACION-. Una obra monumental, al pie del cerro San Javier. En 1951, mientras los países latinoamericanos intentan ocupar un lugar propio en el contexto del mundo, este proyecto significa para la Argentina mucho más que una obra arquitectónica: se pone en juego la identidad de las ciudades de América Latina, construida sobre una relación siempre traumática con las cosmovisiones de Europa. Benita y Charles son dos de los arquitectos convocados para este proyecto que, después de cuatro años de obras, finalmente se paralizó. La novela es una larguísima charla entre ambos, mientras van caminando desde la ciudad hacia el cerro. Es una oda a la conversación humana y a su poder para liberarnos, en ese decir físico y vital, de todas las preguntas que no somos capaces de responder. Es también un reconocimiento al pensamiento de Italo Calvino y de Tomás Maldonado, amigos de Benita: en las cartas y conversaciones que ella mantiene con ambos emerge un merecido rescate a esas figuras de la historia que supieron pensar al arte, a la arquitectura y al diseño como los recursos más puros para dejar huellas, acaso discontinuas, en un futuro arrasado por la cultura del capital”.

Respecto del premio, la autora revela que le dio mucha felicidad. “Esta una novela escrita muy en soledad -refiere-. Estuve mucho tiempo leyendo sobre arquitectura y conversé mucho con un amigo, Lucas Guzmán, que es arquitecto y que me ayudó con todo el material. Pero la escritura fue intensa y solitaria. Así que cuando mandé al premio sentí que, más que una novela, compartía un secreto. De modo que el premio me hace sentir que ese secreto ya no es más un secreto”. Lobo es autora de las novelas El interior afuera Los planes, y de las colecciones de relatos Santiago y Un pequeño militante del PO.

En cuento, el jurado integrado por Alejandra Kamiya, Marcos Herrera y Horacio Fiebelkorn consagró ganador a Ignacio Valiente (CABA) por “Las grandes ligas”. El segundo premio lo obtuvo Leticia Martínez (Córdoba) por “La mejor de la ciudad”, y el tercero, Sebastián Grimberg (Santa Cruz), por “Los Perros”.

Valiente es profesor de literatura y castellano y fue tres veces finalista del Mundial de Escritura organizado por Santiago Llach. En 2021, un cuento suyo se publicó en una antología de Fundación La Balandra. “La convocatoria del FNA me pareció una gran oportunidad para seguir dando a conocer mi trabajo, como sucede con todo autor novel -dice el autor a este diario-. Los concursos literarios acaso funcionan a la manera de ritos de pasaje. La obra que presenté es mi primer libro de relatos. A contramano de la época, reivindico la narrativa de imaginación. Y no quise encasillarme en un único género. Se trata de un recorrido que abarca el fantástico, la ciencia ficción, el terror y la comedia negra. Esa amplitud de registros, sin embargo, está atravesada por las mismas temáticas, por las mismas obsesiones. Personajes que están o que creen estar a punto de experimentar un cambio decisivo en sus vidas. Si será para bien o para mal no importa: son víctimas de sus propias fantasías, que los acechan en la incertidumbre”.

En poesía, ganó el primer premio Luciana Reif (Buenos Aires) por “Yo también le rezo a la noche”. El segundo, Gabriela Schuhmacher (Santa Fe) por “Tres holandeses”, y el tercero, Laura Crespi (CABA) por “Lo primero que no vi”. Recibieron menciones Karina Berguenfeld (CABA) y Normand Argarate, de Villa María. El jurado de esta categoría estuvo compuesto Paula Jiménez, Valeria Pariso y Silvana Franzetti.

“‘Yo también le rezo a la noche’ es mi tercer libro de poemas -dice Reif-. Lo terminé de corregir el año pasado, y la mayoría de los poemas los escribí durante la pandemia. Si bien tiene ciertas similitudes en la voz poética con mi libro anterior, también implica una búsqueda renovada y el deseo de salir de los lugares conocidos. El lenguaje poético tiene esa versatilidad y me gusta que libro a libro eso vaya cambiando. Gran parte de este libro se lo debo al vínculo complejo que tuve desde mi infancia con mi abuela materna, que falleció hace un año. Íntimamente le dedico el libro y el premio a ella. La noticia del premio la recibí ciento por ciento puérpera porque hace dieciocho días que nació Malena, mi primera hija. Mientras todes están enloquecidos con el Mundial, yo ando aprendiendo a dar la teta, a dormir poco y cuidar mucho. En medio de toda esa vorágine recibí el llamado del FNA. El premio me conectó con mi identidad como poeta. Madre y poeta, me parece una feliz y hermosa combinación para celebrar el fin de este año”. De Reif se pueden leer los poemarios Un hogar fuera de mí Entrada en calor.

Diego Agrimbau, Dolores Alcatena y Gato Fernández formaron parte del jurado de novela gráfica que otorgó el primer premio a Nicolás Lepka (Córdoba) por “Al otro lado”; el segundo, a Matías Muzzillo (Tucumán) por “Quién fue Bazán Frías”, y el tercero, a Carlos Laureano Ramón (CABA) por “El caso Bonaven”.

En la categoría de ensayo, el jurado integrado por Paula Pérez Alonso, Teresa Arijón y Flavia Costa eligió a Demián Paredes (CABA) como ganador del primer premio por “Léxico Laiseca”. El segundo lo ganó Lucas Soares (CABA) por “La escritura del fragmento”, y el tercero, Diego Vigna (Córdoba) por “Escribir cartas como quien canta”. Los editores ya saben a quiénes pueden contactar para organizar el calendario de publicaciones.

Fuente: La Nación

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