El fuerte incremento de la inflación impuso al nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, la obligación de procurar algunas medidas que contengan la escapada de los precios, pero en realidad, desde el mercado y las empresas, se espera un programa. Algunos lo denominan “plan de estabilización”, como un momento previa a una etapa de crecimiento. El tema fue objeto de debate esta semana en el marco de unas jornadas organizadas por la Universidad Austral. La coincidencia generalizada entre los economistas es que haga lo que se haga, se requiere de “credibilidad” y, en otros casos, se desmitificaron algunos postulados relacionados con que la adopción del dólar como moneda de uso corriente genera de por sí una mayor disciplina fiscal.
El exdirector del Departamento Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, que negoció el “stand by” para la Argentina con el gobierno de Mauricio Macri en 2018, asegura que Argentina “necesita mucho más que un plan de estabilización”.
El exfuncionario internacional, que ahora dirige el George Town Americas Institute, señala que el país “va a necesitar de un plan de reestructuración de la economía que va a requerir de un acuerdo político”. La misma premisa planteó el embajador de los Estados Unidos, Marc Stanley, en la reunión de la Cumbre de las Americas en el hotel Alvear, al considerar que la dirigencia política tendría que aprovechar estos meses previos a las elecciones presidenciales para ir trabajando en un esquema que permita contener las diferentes variables.
Werner advirtió que “una economía que tiene un gasto público del 45% del PIB, en la que por cada trabajador del sector privado tenemos a una persona que recibe un subsidio, necesita de una reducción del tamaño del Estado muy importante”. “El ajuste debe originarse por el lado del gasto y una racionalización por el lado tributario, y todo ello genera un impacto social importante”, opinó.
También estimó que el próximo gobierno tendría que llevar a cabo los cambios durante los primeros 18 meses de gestión con la expectativa de tener un régimen monetario similar al que hay en Colombia o Perú.
