El dos veces expresidente fue 500 días a la cárcel por el inmueble, pero la Justicia Federal acaba de anular la condena.
Durante mucho tiempo fue el inmueble más famoso de Brasil: un departamento de lujo muy cerca de la playa, epicentro de una supuesta trama corrupta que tenía al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) en el centro.
Ahora, el famoso triplex de Guarujá será sorteado entre los brasileños en una iniciativa del empresario Fernando Gontijo, quien compró el inmueble en marzo de 2018 por algo más de 400.000 dólares.
“Sabía que estaba comprando un producto diferente, no sólo por el valor que tiene en el mercado inmobiliario sino porque despierta mucha curiosidad, tiene un valor que aún no consigo precisar”, apuntó en declaraciones a la Agencia Sputnik.
El departamento de 215 metros cuadrados tiene una hermosa vista sobre la playa de Guarujá, en el litoral paulista, está completamente equipado y nunca fue usado, ni por Lula ni por nadie.
Ahora Gontijo lo está terminando de decorar para que esté listo para los nuevos propietarios. Puede ser cualquiera y a un módico precio, apenas cuatro dólares, se puede entrar en el sorteo, una modalidad poco habitual en inmuebles pero que se usa en Brasil para hacerse con coches o viajes, como si fuera una lotería.
Gontijo cruza los dedos para que la jugada le salga bien: “Es una incógnita cuánto voy a recaudar pero espero más que mi inversión. Hay un cierto riesgo pero estoy seguro de que valdrá la pena porque está habiendo muchas adhesiones”, apuntó, sin informar del número de participantes en el sorteo hasta el momento.
El resultado final se conocerá en marzo pero al empresario la actualidad le ha dado un empujón en su particular campaña de publicidad: este mismo viernes la Justicia Federal de Brasilia consideró que los presuntos delitos cometidos por Lula ya habrían prescrito y archivó la causa del tríplex, que quedó así oficialmente enterrada para siempre.
Previamente, el Tribunal Supremo Federal ya había anulado la condena que pesaba sobre el líder del Partido de los Trabalhadores (PT) y consideró parcial al entonces juez federal Sérgio Moro, quien condenó a Lula en primera instancia e impidió que se presentara a las elecciones de 2018, en las que era favorito.
Lula pasó más de 500 días en la cárcel por esta causa aunque él siempre defendió su inocencia alegando que no había ninguna prueba de que ese tríplex fuera suyo.
Este viernes celebró la decisión de la Justicia: “Estoy en una posición de mucha tranquilidad, viendo la verdad apareciendo cada día: quien era héroe se está convirtiendo en villano y el villano se está volviendo héroe”, dijo en una entrevista radiofónica.
El empresario que ahora sorteará el departamento de la discordia, por su parte, no quiere saber nada de disputas políticas, dice que no le interesa: “No puedo hacer un juicio de valor (sobre Lula), como inversor soy apolítico”, asegura.
