Vladimir Putin tiene muchas opciones antes de una invasión de Ucrania

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Los autores citan diversas fuentes que descartan un ataque en toda la línea de Rusia a su vecino. Alternativas militares y de las otras.

Tropas, tanques, misiles y buques de guerra están en movimiento. Las fuerzas rusas, de forma lenta pero segura, están rodeando a Ucrania por tres lados. La imagen sobre el terreno sugiere que el presidente ruso, Vladimir Putin, está a punto de lanzar una ofensiva masiva en varios frentes contra una nación vecina que durante ocho años ha estado escapando de sus manos a las manos de Occidente.

Pero el exteniente coronel de la KGB, que ha pasado su carrera refinando tácticas para mantener a sus adversarios fuera de balance y explotar sus diferencias, conserva una plétora de opciones antes de comenzar una guerra en toda regla con bajas masivas que pondría su propia economía y soldados en riesgo.

El presidente Joe Biden aludió a esas posibilidades durante una conferencia de prensa el miércoles. El jefe de la Casa Blanca cometió, y luego corrigió, una metedura de pata al sugerir que una “incursión menor” sería más permisible, pero al mismo tiempo reveló una verdad incómoda: Estados Unidos y sus aliados de la OTAN acordaron infligir un golpe económico devastador a Rusia si Moscú invade Ucrania, pero las acciones que no llegan a la guerra, como los ataques cibernéticos o el sabotaje, podrían dividir a los aliados sobre la agresividad con la que deben responder.

El secretario de Estado, Antony Blinken, trató de retractarse de esa admisión el viernes después de una reunión con su par ruso, Sergei Lavrov, en Ginebra, y subrayó que las acciones además de una invasión militar, incluidos los ataques cibernéticos o la actividad paramilitar, “también se enfrentarán con una respuesta decisiva, calibrada y, de nuevo, unida”.

Blinken señaló que Rusia está tramando planes para llevar adelante actividades subversivas que pueden no ser una invasión tradicional.

“Hemos visto planes para emprender una variedad de acciones desestabilizadoras, algunas de ellas sin el uso manifiesto de la fuerza, para desestabilizar a Ucrania, derrocar al gobierno, una variedad de cosas”, reconoió Blinken.

Sus comentarios se produjeron una semana después de que la Administración Biden, sin entrar en detalles, advirtiera que la inteligencia estadounidense había obtenido información sobre un grupo de saboteadores, entrenados en guerra urbana y explosivos, que Rusia envió al este de Ucrania. El Tesoro estadounidense sancionó el jueves a cuatro funcionarios ucranianos actuales y anteriores que, según Washington, habían estado actuando con la inteligencia rusa para sentar las bases para instalar un nuevo gobierno controlado por Rusia en Kiev.

El resultado ha sido un mayor enfoque en lo que algunos analistas militares llaman la “zona gris”, el espacio nebuloso entre la guerra y la paz donde un país puede tomar medidas, que van desde la intromisión en las elecciones y los ataques cibernéticos hasta los asesinatos y los golpes de estado, con el fin de moldear el destino de otra nación sin los costos de una guerra.

El Kremlin tiene un largo historial de este tipo de actividad que se remonta a la Guerra Fría y, más recientemente, incluye el pirateo y la publicación de correos electrónicos de altos funcionarios del Partido Demócrata durante la campaña presidencial de 2016, una operación que las autoridades estadounidenses atribuyeron a la inteligencia militar rusa.

Incluso si Putin decide lanzar un asalto militar formal contra Ucrania, no está nada claro que el líder ruso vaya a optar, desde el principio, por una ofensiva terrestre masiva que implicaría ocupar grandes ciudades ucranianas o marchar sobre Kiev.

Debido a que Ucrania tiene defensas aéreas limitadas, Rusia probablemente se aseguraría un dominio temprano en el aire, lo que permitiría a sus fuerzas llevar a cabo ataques puntuales en Kiev y en todo el país, lo que podría obligar al gobierno a capitular ante las demandas del Kremlin incluso antes de que llegaran los tanques a la frontera.

“Creo que Rusia conserva muchas opciones militares flexibles o escalables y puede emprender un espectro de actividades”, opinó Dara Massicot, investigadora principal de políticas en Rand Corp, que se especializa en Rusia. “Por ejemplo, pueden aumentar gradualmente la presión comenzando con ciberataques, y aumentar el acoso a lo largo de las líneas de contacto hasta una operación multidominio a gran escala utilizando ataques aéreos, con misiles, y terrestres”.

Massicot dijo que Rusia podría reducir su exposición al combate y minimizar las bajas lanzando ataques aéreos, municiones de precisión o incluso fuego de artillería de largo alcance, todo lo cual podría hacerse desde lejos y aún así tener un impacto significativo en Ucrania.

La acumulación de fuerzas que Putin ha diseñado a lo largo de la frontera amplificaría cualquier acción que Rusia decidiera tomar antes de una invasión al mantener la amenaza de una guerra terrestre a gran escala.

Persuasión. Algunos analistas argumentan que Moscú no tiene intención de invadir sino que está intensificando las tensiones para persuadir a Washington de que acepte su demanda central de que se excluya a Ucrania de la OTAN.

Dmitri Trenin, director del Centro Carnegie de Moscú, dijo que para Rusia la perspectiva de que Ucrania se una a la OTAN es como la crisis de los misiles cubanos de 1962 “con esteroides”, debido al riesgo de que se puedan desplegar misiles allí en el futuro. También descartó la idea de una invasión rusa.

“Esta ‘incursión menor, incursión mayor’ es parte de los miedos y fantasías occidentales y no tiene relevancia para el pensamiento en el Kremlin o los planes del Estado Mayor”, de las fuerzas armadas, dijo Trenin. “La idea detrás de los movimientos de Rusia, en mi opinión, no es hacer la guerra contra Ucrania sino una demostración de poder militar para llevar a Estados Unidos a la mesa de negociaciones para discutir temas de seguridad en Europa, incluidos los relacionados con Ucrania”.

Fyodor Lukyanov, un destacado analista de política exterior de Rusia y miembro del Consejo de Asuntos Internacionales del país euroasiático, estimó por su parte que el objetivo del Kremlin es reestablecer el equilibrio de seguridad europeo entre la OTAN y Rusia y eliminar las instituciones euroatlánticas como base de la seguridad europea, “porque desde el punto de vista de Rusia, no están funcionando”.

Añadió que el objetivo es demasiado ambicioso para lograrlo a través de la diplomacia de rutina, de ahí la escalada de la presión militar de Rusia.

Para Moscú, “amenazar a Ucrania no es suficiente” para lograr las concesiones que quiere de Estados Unidos, señaló Lukyanov, sugiriendo que Moscú podría hacer algo provocativo lejos de Ucrania. “Podría significar que la fijación occidental con Ucrania podría no ser del todo correcta, y para aumentar la tensión y acelerar el proceso de escalada, se podrían tomar medidas en otro lugar”, apuntó.

Putin ha dicho que tomará medidas “técnico-militares” si la OTAN no acepta sus demandas. Algunos analistas creen que eso podría incluir colocar armas más agresivas en lugares que amenazan directamente a los aliados de Estados Unidos y la OTAN.

El analista militar Rob Lee, del departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres, cree que una operación militar rusa contra Ucrania es más probable que improbable, en parte debido a la escala sin precedentes de la acumulación militar rusa en curso en todo el país.

“Parece que han desplegado unidades de todos los distritos militares, incluida la Flota del Norte, cerca de Ucrania. Eso no tiene precedentes”, remarcó Lee. “Están trasladando equipos de no muy lejos de la frontera de Corea del Norte hasta Bielorrusia. Están haciendo un montón de cosas que no son estándar. Lo que están haciendo no es algo que hayan hecho antes, así que estamos en aguas desconocidas”, añadió.

Lee cree que Moscú quiere evitar que Ucrania se convierta en una amenaza, por lo que su enfoque más probable es un ataque abrumador para destruir su Ejército, infligir bajas y obligar rápidamente al presidente Volodymyr Zelensky a acceder a las demandas del Kremlin, sin tratar necesariamente de ocupar territorio. Pero es poco probable que algo menos que un ataque aéreo formidable logre sus objetivos, agregó Lee.

Rusia también podría aprovechar la oportunidad para apoderarse de una pequeña porción de territorio de importancia estratégica, por ejemplo, la costa a lo largo del Mar de Azov, que proporcionaría un puente terrestre desde Rusia continental a Crimea (que fue anexada por Rusia en 2014), o una franja de territorio más adentro de Ucrania, que tiene un canal que alguna vez abasteció de agua a Crimea.

Andrew S. Weiss, vicepresidente de estudios del Carnegie Endowment for International Peace en Washington, dijo que más allá del tema de la membresía en la OTAN, los objetivos de Rusia podrían incluir el derrocamiento del gobierno en Kiev o hacer que se desmorone. Para él, un ataque aéreo de “conmoción y asombro” podría ser “una forma de que Rusia logre múltiples fines sin involucrarse en una ocupación costosa e ilimitada”.

Para Weiss, “existe una amenaza realmente seria que trata de lograr un cambio de régimen sin una guerra terrestre, porque el gobierno actual en Kiev parece muy inestable en un momento de peligro nacional”.

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