Arqueólogos italianos descubrieron una tumba intacta del siglo VI a.C. en la necrópolis etrusca de Casale dell’Osteria, ubicada en el Parque Arqueológico de Vulci en la región de Lazio.
El sepulcro está ricamente decorado con cerámicas y contiene una “última comida” increíblemente rara, colocada en un brasero y conservada durante estos últimos 2.500 años, según informa The History Blog.
Los arqueólogos de la Fundación Vulci realizaron el descubrimiento a principios de abril, cuando la excavación reveló dos losas de piedra de 40 kilos que sellaban una tumba.
Dentro de la cámara funeraria, perteneciente a una mujer, los arqueólogos encontraron alrededor de 30 jarrones, vasos, ánforas -todos intactos y en perfectas condiciones- e incluso un pincho con lo que sería la ‘última comida’ para la fallecida. Los restos de la mujer se hallaron dentro de un gran jarrón.
Los investigadores recordaron que los restos de animales descubiertos previamente en una tumba etrusca estaban asociados con una ofrenda ritual funeraria conocida como ‘alimento de los muertos’, según un estudio publicado en 2013 en la revista francesa Anthropozoologica.
Los resultados de análisis previos de ADN muestran que los etruscos compartían un mismo perfil genético con las poblaciones vecinas, como los latinos que habitaban en Roma, a pesar de que los dos grupos tenían diferencias lingüísticas y culturales significativas.
