El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se ha convertido en “un dolor de cabeza” para el gobierno del presidente de EEUU, Joe Biden, según afirma The New York Times.
“Erdogan sigue siendo una fuente de irritación sustancial para los funcionarios de la Administración Biden”, señala el diario estadounidense, que cita entre los motivos del enojo en la Casa Blanca la amenaza del mandatario turco el último 18 de julio, cuando dijo que congelaría el proceso de membresía de la OTAN de Finlandia y Suecia si ambos países faltan a sus promesas asumidas en junio de tomar medidas contra el terrorismo kurdo.
El veto de Ankara “avergonzaría profundamente” al bloque militar y a Washington, que “trabajan para contrarrestar a Rusia”, apunta el periódico.
Un día después de lanzar la advertencia, Erdogan se reunió en Teherán con sus homólogos iraní, Ebrahim Raisi, y ruso, Vladímir Putin. “Las imágenes de dos de los principales rivales de EEUU con Erdogan, presidente de un país miembro de la OTAN, chocaron con la narrativa occidental de un Irán y Rusia profundamente aislados”, continúa el diario.
“Capacidad limitada de Biden”. En conjunto, las acciones del líder turco y la “capacidad limitada de Biden para contenerlas, resaltan la posición única de Erdogan como socio militar que a menudo está en desacuerdo con la agenda de sus aliados occidentales”, situación que a menudo “vuelve locos” a los dirigentes estadounidenses, acota NYT.
“Está en nuestro equipo, pero luego hace cosas que claramente no son buenas para nuestro equipo. Y simplemente no veo que eso vaya a cambiar”, opinó la exfuncionaria del Servicio Exterior del Departamento de Estado, Elizabeth Shackelford.
Sin embargo, en la Casa Blanca son conscientes de que descartar por completo a Erdogan sería contraproducente. Pero en el Congreso de EEUU dicen estar ya cansados de las acciones del presidente turco y podrían impedir la venta de 40 cazas F-16 a Ankara que Biden prometió en junio durante la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid.
“Ya es suficiente”, dijo el congresista demócrata Chris Pappas. “Turquía ha jugado en ambos lados de la alambrada en Ucrania. No ha sido el aliado confiable con el que deberíamos poder contar. Creo que la Administración Biden debe adoptar una postura más fuerte”, agregó Pappas, autor de una enmienda a un proyecto de ley aprobada la semana pasada y que dificultaría esa venta.
