Un dato revelado por el Comité Nacional Republicano sobre el actual presidente de EEUU, Joe Biden, ha vuelto a sacar a la luz los problemas que puede acarrear la elección de un mandatario de avanzada edad.
En el principal partido de oposición, cuyo último presidente -Donald Trump- tiene 76 años, descubrieron que de los 570 días que su sucesor demócrata de 79 estuvo en su cargo, se pasó 228 días laborales de vacaciones, lo cual supone un 40% del tiempo.
Unido a los demás problemas de salud, tanto física como mental, relacionados con su edad, este hecho suscita una pregunta lógica: ¿debería haber un límite de edad para los altos funcionarios?
