La contraofensiva de Rusia luego de que el fin de semana una explosión destruyera dos carriles del puente que une a territorio ruso con Crimea saltó del plano real al de las redes sociales este martes luego de que el Kremlin clasificara oficialmente al gigante estadounidense Meta de Mark Zuckerberg, dueño de Facebook e Instagram, como una organización “terrorista y extremista”.
Tres semanas después de que el Ejército ruso invadiera territorio ucraniano, un tribunal ruso había declarado “extremista” a Meta y a sus dos redes sociales principales, Instagram y Facebook, bloqueadas en Rusia. Ese fallo judicial habia sido la respuesta a que Meta había permitido publicaciones que incluyeran mensajes como “muerte a los invasores rusos” pero no que contuvieran amenazas creíbles contra civiles, aunque después suavizó la restricción a que solo se aplicaría a usuarios que publicaran desde Ucrania.
Desde aquel momento, los internautas rusos no pueden acceder a Instagram ni Facebook desde Rusia, por lo que muchos en ese país utilizan redes privadas virtuales (VPN) para entrar en las redes sociales, ya que por ejemplo, Instagram era muy popular en Rusia y solía ser una plataforma clave para la publicidad y las ventas de todo tipo de productos.
La decisión del servicio ruso de vigilancia financiera coloca a la empresa estadounidense al mismo nivel que grupos de extrema derecha nacionalistas, organizaciones extremistas extranjeras y grupos opositores de Rusia.
Así, ni Facebook ni Instagram podrán disponer del dinero para financiar sus actividades en este país y además los usuarios que sean detectados con mensajes que el Kremlin considere “terroristas” podrían ser llevados a juicio.
