Una beneficio colateral de la guerra en Ucrania fue el aumento de más del 20% del uso de las energías eólica y solar en la Unión Europea (UE), que sustituyó casi el 75% de las importaciones rusas de gas fósil como consecuencia de las sanciones económicas de las potencias de Occidente al Kremlin.
En la UE cayó 10% en los primeros nueve meses de 2022 el uso de combustibles fósiles y se espera que caiga en un 43% para 2030 si la UE cumple sus compromisos climáticos a largo plazo.
“Antes de su invasión de Ucrania, Rusia era, con mucho, el mayor exportador mundial de petróleo y gas natural a los mercados mundiales. Desde entonces, su posición ha disminuido drásticamente. Los flujos de gasoducto de Rusia a Europa se han desplomado un 80% en sólo un año”, aseguró Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (IEA), y sostuvo que “las alternativas más limpias a los combustibles fósiles están creciendo rápidamente a medida que los gobiernos buscan fortalecer su seguridad energética”.
Por su parte, desde Zero Carbon Analytics, aseguraron que el mundo está listo para añadir tanta energía renovable en los próximos cinco años como en los últimos 20.
