G-20: anticipan que no habrá acuerdo por la “guerra de divisas”

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Al menos, eso se desprende de la advertencia del presidente surcoreano, quien anticipa que habrá meses de arduo trabajo antes de llegar a un acuerdo de límite a los déficit y superávit.

Seúl, Corea del Sur (Enviado Especial de Gaceta Mercantil).- La cumbre de presidentes y jefes de Estado del Grupo de los Veinte (G-20) que se desarrollará entre jueves y viernes en la capital surcoreana no será el lugar en el que se llegue a un acuerdo sobre la llamada “guerra de divisas” que divide al mundo desarrollado.

Al menos esa fue la advertencia del anfitrión, el presidente surcoreano Lee Myung-bak, quien con realismo aclaró que existe un grupo de trabajo dedicado a elaborar unas bases de acuerdo para que, en durante el año próximo, en alguna otro encuentro cumbre, se firme algún tipo de compromiso sobre déficit y superávit máximos.   

En una entrevista publicada hoy por al diario local “JoonHang Daily”, Myung-bak explicó que el G-20 “está formando un grupo de trabajo, y le llevará meses completar su tarea, por lo menos”.

El presidente señaló que “la cumbre de Seúl será vista como un gran éxito si los líderes (que acuden a ella) pueden llegar a un acuerdo de principios”. En rigor, lo máximo que espera el anfitrión es tener “una discusión entusiasta”.

Y entusiasmo, pero para discutir, es lo que le sobra a los líderes del G-20. En los últimos días han aportado lo suyo la alemana Ángela Merkel, el secretario del Tesoro estadounidense Tim Geithner, el presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva y el presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker.

El primer ministro de Luxemburgo advirtió que esa medida aumentará las presiones inflacionarias en Estados Unidos, promoviendo una futura “burbuja” económica, y que devalúa el dólar por debajo de su valor real para incentivar las exportaciones estadounidenses.

“La decisión de la Fed no me parece que sea buena”, declaró Juncker en una exposición ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara. “Luchan contra la deuda con más deuda”, afirmó.

Por eso, de Seúl saldrá, en el mejor de los casos, un grupo de trabajo que en 2011 siente las bases para algún tipo de acuerdo que fije límites a los déficit o superávit de cuenta corriente de los países y frene de ese modo los impredecibles movimientos del dólar.

La clave de la pelea es, una vez más, las divergencias en torno a la cotización de las divisas. Mientras que EE.UU. quiere que China aprecie más su moneda, el yuan, el resto de los países quieren que Washington deje de empujar el dólar a la baja. A su vez, Beijing dice que no puede introducir más flexibilidad en el tipo de cambio del yuan sin correr el riesgo de caer en una crisis, y Washington afirma que EE.UU. no puede ser el “consumidor de última instancia” de todo lo que se produce en el mundo.

La Administración de Barack Obama abandonó por el momento su objetivo de que los países miembros del G-20 se comprometan a que los desequilibrios en sus balances de cuenta corriente —déficit o superávit—no excedan el 4% del PIB.

Pero la moderación de Washington parece táctica porque todo indica que Geithner espera que el grupo de trabajo del que habla Myung-bak concluya fijando algún tipo de límite numérico, aunque no sea vinculante, en los próximos meses.

El balance de cuenta corriente se compone de dos partidas. Por un lado están las exportaciones de bienes y servicios, las transferencias de trabajadores en el extranjero, la repatriación de beneficios de empresas con actividades fuera del país de las importaciones y otras transferencias, como la ayuda al desarrollo. Por el otro, están las importaciones, los beneficios y rentas el trabajo enviados al extranjero y la ayuda al desarrollo recibida.

Un país con déficit de cuenta corriente —como EE.UU., el Reino Unido o España— importa más de lo que exporta y gasta más de lo que ahorra, y por definición su moneda debe depreciarse. El caso contrario son los países con superávit corriente, como China, Alemania o Rusia.

Mientras tanto, las negociaciones prosiguen. Los viceministros de Finanzas del G-20 continúan reunidos por segundo día consecutivo en Seúl tratando de llegar a un conseno en una declaración final para la cumbre que se celebrará el jueves y el viernes en la capital coreana.

Hay dos grupos trabajando simultáneamente en el comunicado: además de los viceministros, está un grupo de técnicos o, en el argot de estas cumbres, “sherpas”, y mañana los dos equipos celebrarán un encuentro conjunto en un nuevo intento para tratar de cerrar el acuerdo antes de que los jefes de Estado y de Gobierno lancen oficialmente la cumbre.

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