El mismo día de su regreso a las canchas después de padecer Covid-19, la “Pulga” se encontró con una sorpresa en el vestuario.
El argentino Lionel Messi tuvo un fin de semana movido: primero, porque volvió a jugar un partido, el primero del año, después de haberse contagiado Covid-19 en su viaje de fin de año a Rosario; y segundo, porque recibió un regalo muy especial nada menos que del papa Francisco.
El Pontífice le hizo llegar una camiseta de Athletica Vaticana, el equipo de la Santa Sede, firmada por él mismo, en retribución a las que regaló Lío.
El encargado de entregar el presente fue el monseñor Emmanuel Gobilliard, el joven obispo auxiliar de Lyon.
Conociendo la afición de Jorge Bergoglio por el fútbol, el capitán de la Selecci´n Argentina le había enviado en octubre del año pasado una camiseta autografiada del PSG.
La relación de Messi con Francisco comenzó en 2013, cuando la entonces estrella del Barcelona viajó con su familia para recibir una bendición y tuvo una de las tradicionales audiencias privadas.
Con el tiempo, mantuvieron el contacto e incluso el Pontífice lo elogió públicamente al destacar que “nunca se le subieron los humos”.
