Un retrato de Fructuoso Rivera en Europa

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Hace pocos días, con el doctor Miguel Ángel De Marco a raíz de su biografía sobre Manuelita Rosas, de próxima aparición, comentábamos que al mencionar el nombre de la “La Niña de la Federación”, como fue la llamada, la primera imagen que venía a nuestra memoria era el famoso retrato de Prilidiano Pueyrredon.

Algo semejante pasa con José San Martín y con el retrato conocido como el de la bandera, el daguerrotipo tomado en Francia o el dibujo de Cupertino del Campo en base a esa imagen del anciano Libertador. Y así podríamos seguir con otros tantos casos.

Ejemplo de figura pública notoria en la publicidad es el general Bartolomé Mitre desde finales del siglo XIX, cuando poco después de su muerte en 1906 y en ocasión del centenario de Mayo la prestigiosa empresa Bagley utilizó su figura para promocionar sus productos, y hasta hubo cigarrillos, fósforos, rompecabezas, sonajeros, vinos, naipes, un hormiguicida, un balde, y su imagen la utilizó una mercería y también la reconocida Confitería del Molino, y en los en la moda en los famosos pantalones con el bolsillo tan característico en forma horizontal.

Recorriendo una correspondencia de Julián Gregorio de Espinosa, sobrino del general Manuel Belgrano, un acaudalado estanciero en ambas márgenes del Río de la Plata, con el general oriental Fructuoso Rivera, encontramos este detalle en una carta del 21 de noviembre de 1828 que nos pareció interesante dar a conocer.

Adjunta en ella un presente para la esposa de Rivera, doña Bernardina Fragoso, con este curioso comentario: “Tengo el mayor gusto de mandarte (preséntaselo a tu señora) un jabón transparente muy delicado y fragante en que está impreso un retrato que lleva tu nombre y apellido, por el cual verás que la Europa civilizada sin conocer tu persona, hace memoria de tu nombre, y que ya lo coloca entre los de los hombres celebres, este reconocimiento que tus hechos te han labrado para los admiradores de tu mérito, será un martirio que atormente a los que quisieron deprimirlo. ¿Ves mi amado Fructuoso el concepto que tienen para tu conducta? Sobre esta base que es preciso conservar, ha de hacerse el edificio de tu fama inmortal. Mi corazón se enternece de gozo”.

En medio sucedió la revolución que terminó con el fusilamiento de Manuel Dorrego, y recién a fines de diciembre llegó la misiva a manos de Rivera. En carta del 3 de enero le decía sobre el particular a Julián Gregorio de Espinosa, con no poco humor: “Mi Señora ha agradecido infinito el jabón transparente, delicado y fragante que le has remitido con el retrato, nombre y apellido de Frutos. Él lo agradecerá mucho y se envanecerá al ver que la Europa lo recuerda quedándole solo el sentimiento que lo hayan retratado en una materia que se gasta y disuelve con la menor humedad. Yo estoy seguro que habría tenido más gusto si lo hubiesen retratado en un pedazo de oro viejo que tuviera cuando menos de pesos diez o doce quintales y se lo hubiesen remitido para eternizar su memoria, porque esto es lo real, y no se lo lleva el viento ni el agua”.

Vaya éste como dato curioso de la historia rioplatense justamente porque el 13 de enero se cumplirá un nuevo aniversario, el 169º, del fallecimiento del prócer, cuyos restos reposan en la iglesia Catedral de Montevideo, y donde anualmente la Asociación Patriótica del Uruguay lo recuerda.

*El autor es Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.


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