Papá Noel: la verdadera historia y las diferencias con su versión actual

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La imagen de Papá Noel como un señor gordo, con baba blanca y vestido de rojo y blanco que tenemos en la actualidad no siempre fue la misma. Este personaje tiene su inspiración real e histórica en un hombre que vivió entre los siglos III y IV en Europa que no era tan gordo, ni tenía una barba tan blanca, ni que fue tan viejo pero que, al igual que Papá Noel, tenía a la felicidad de los niños y niñas como su principal objetivo en la vida.

Papá Noel tiene su inspiración histórica en San Nicolás, obispo de Bari, Italia. Este santo de la cristiandad nació en Licia (actual territorio de Turquía) alrededor del año 280 en una familia de buena posición económica. Su padre había planificado para el heredero una vida dedicada al comercio en tanto la madre estimulaba la vocación religiosa del muchacho.

Una epidemia de peste dejó huérfano a Nicolás, que terminó viviendo con un tío que era obispo en la vecina ciudad de Mira. A los 19 años, el joven se ordenó sacerdote y al cabo de unos años sucedió a su tío en el obispado. Ya en ese puesto comienzan los prodigios que conducirán a la santidad del prelado.

El primero de los milagros de Nicolás consistió en la sanación de unos niños cruelmente acuchillados. En una dirección semejante, el obispo manifestaba una especial disposición para ayudar a los desposeídos. Es muy difundida una historia en la que tres muchachas que querían contraer matrimonio pero carentes de dote. Entonces, nuestro protagonista les dejó una generosa cantidad de monedas de oro depositadas sin mayor alarde en sus calcetines de las damas. Así surge la tradición de zoquetes colgantes típica de la decoración doméstica para la Nochebuena.

También se atribuye a Nicolás el socorro prestado a unos marinos que estaban a punto de naufragar y que al invocar el nombre del santo se salvaron inmediatamente del percance. En su gestión episcopal se destacó por la destrucción de templos paganos.

Bajo el mandato del emperador Licinio, Nicolás sufrió una temporada en prisión, penuria de la cual fue rescatado por el ascenso al trono de Constantino. La agitada vida del obispo terminó en la ciudad de Mira el 6 de diciembre del año 343.

Hacia 1087, la invasión islámica de la región motivó que sus reliquias fueran trasladadas a la ciudad de Bari, mudanza post mortem que explica su denominación más difundida. Existen cientos de templos erigidos en su honor y es reconocido como patrono de Grecia, Rusia, Turquía y la región francesa de Lorena.

El nombre de Santa Claus aparece recién en 1809, cuando Washington Irving, un célebre y prolífico autor satírico, publicó un volumen titulado “Historia de Nueva York” en el cual el nombre holandés del santo, Sinterklaas, fue deformado en su desprolijo pasaje a la lengua inglesa y transformado en Santa Claus.

En 1823, el poeta Clement Clarke Moore se basó en el irónico relato de Irving para delinear en verso un perfil en el que ya empieza a reconocerse la versión contemporánea de Papá Noel. Finalmente, el dibujante Thomas Nast concibió para la revista Harpers Weekly la figura de un barbado y sonriente personaje que en las Navidades distribuía regalos entre los infantes.

En 1902, la publicación de un libro infantil titulado “The life and adventures of Santa Claus”, de L. F. Baum continúa aumentando la distancia del personaje respecto de su antecedente histórico.

Es el caso del trineo de Papá Noel tirado por ocho renos. Aquí la raíz legendaria se mezcla sin demasiado rigor con la mitología escandinava y los dioses del Walhalla. Los ocho renos originales aparecen citados en un poema de 1807 titulado “A visit from St Nicholas”.

La formación establece que hay cuatro renos machos en la línea izquierda y cuatro hembras de la derecha. Los nombres de los animales son Donner (trueno), Blitzen (relámpago), Vixen (bromista), Cupid (Cupido), Comet (cometa veloz), Dasher (presuntuoso), Dancer (bailarín) y Prancer (acróbata).

En 1939, en la publicación Christmas story, de Robert L. May tiene su debut el reno número nueve, de nombre Rupert, que se convertirá en líder de la formación y lucirá una nariz roja resplandeciente bastante parecida a la del chofer del trineo.

Sin embargo, el hecho más definitorio de la conversión de Papá Noel en un ícono del marketing ocurre en 1931 cuando la empresa Coca Cola le encarga al pintor Haddon Sundblum un diseño del personaje con la presencia excluyente de los colores rojo y blanco de la marca, generándose un maridaje que se ha ido consolidando con las décadas a punto tal que es imposible disociar al repartidor de juguetes de la gaseosa norteamericana.

Esta fórmula incorpora más datos que agrandan al personaje: se establece, por ejemplo, que Papá Noel tiene su residencia en el Polo Norte, donde tiene una fábrica de juguetes operada por duendes.

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