La reina Isabel II de Gran Bretaña, de 96 años, murió este jueves en el Palacio de Balmoral, su residencia de verano en Escocia, informó el Palacio de Buckingham.
“Después de una evaluación adicional esta mañana, los médicos de la reina están preocupados por la salud de Su Majestad y han recomendado que permanezca bajo supervisión médica”, habían explicado más temprano en un comunicado, que reprodujo la cadena pública BBC.
“La reina está cómoda y en Balmoral. Su familia inmediata ha sido informada”, agregó el texto que reportaba los últimos momentos de vida de la monarca, que en este 2022 cumplió 70 años en el trono.
Acompañamiento hasta el final
La flamante primera ministra, Liz Truss, que había recibido el martes la orden de la propia Isabel de formar gobierno, escribió en su cuenta de Twitter: “Todo el país estará profundamente preocupado por las noticias del Palacio de Buckingham a la hora del almuerzo”.
“Mis pensamientos, y los pensamientos de las personas en todo el Reino Unido, están con Su Majestad la Reina y su familia en este momento”, añadió la premier.
El príncipe Guillermo, nieto de la monarca, había llegado a Balmoral mientras el príncipe Carlos ya acompañaba a la reina.
Un portavoz de Clarence House dijo que “sus Altezas Reales el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles han viajado a Balmoral”.
El duque y la duquesa de Sussex, Enrique -hermano de Guillermo- y Meghan, que debían asistir este jueves a la noche a la ceremonia de los Premios WellChild en Londres, cambiaron sus planes y viajaron para despedirse de la reina.
El anuncio sobre su delicado estado de salud se produjo después de que la reina se retirara este miércoles del Consejo Privado y los médicos le aconsejaran que descansara.
El martes recibió las visitas del primer ministro saliente, Boris Johnson, y de su sucesora, Truss, en Balmoral en lugar de viajar a Londres, como era tradicional en estos casos, y ocurrió en las 14 ocasiones anteriores desde 1952, cuando fue entronizada.
Ese día se la vio de pie y siendo fotografiada sonriendo mientras nombraba a la nueva primera ministra, pero las imágenes oficiales difundidas tras el encuentro con la flamante premier muestran a Isabel II encorvada y con bastón.
Una de las ausencias más simbólicas de la reina se produjo en la última apertura de la sesión parlamentaria, cuando cedió a su hijo mayor y heredero, la lectura del discurso del Gobierno.
