Cada 1° de septiembre, el día que nació en Guadalupe, Santa Fe, se da esta juntada en pizzería Don Luis, donde su amigo Pedro Iudicello le armó un quincho y le puso su nombre, además de adornarlo con cuadros de su época de crack en Talleres, botines, camisetas.
En este caso, los 80 años eran una ocasión especial y hubo una fiesta para 200 invitados con gente de todos lados. “De Buenos Aires, del interior de Córdoba. Siempre les digo a mis amigos que me mantienen vivo, jodón”, contó el “Loco”.
“Soy un agradecido de la vida. Así nos hizo el Toro, mi papá. Soy un tipo de calle. Me di más con la gente que iba a ver fútbol, con el hincha común, que con compañeros, DT y demás. Mis amigos dentro del fútbol fueron pocos”, contó días atrás ante Mundo D.
Obviamente, Talleres y sus colores estuvieron presentes en la torta y en toda la jornada, aunque el Daniel fue emblema también en Vélez, donde el primer campeonato del club de Liniers en 1968.
Tuvo un paso como técnico y una tribuna del estadio Kempes lleva su apellido.
