El VAR lo logró: ¡Perdón Codesal!

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Aquella famosa bandera de “Perdón Bilardo” después del título en el México ’86 luego de las críticas (justas algunas, malintencionadas otras) que había soportado el “Narigón” durante el proceso previo al Mundial y tantas veces reversionadas para otros personajes del fútbol en diferentes situaciones, bien podría utilizarse ahora con el árbitro uruguayo-mexicano Edgardo Codesal, el enemigo N°1 de Argentina luego de la final perdida en Italia’90 con una actuación que aún hoy le hace hervir la sangre a hinchas y protagonistas de aquel partido contra Alemania Federal.

“¡Perdón Codesal”!, es el grito que sale casi de manera instantánea cada vez que pasa una nueva fecha de Champions League, como durante esta última semana, cuando vemos la nueva tecnología del “off-side semiautomático” que se utiliza en los grandes espectáculos futbolísticos de Europa y que estará vigente en el Mundial de Qatar, que empezará el 21 de noviembre.

El milimétrico y microscópico “offside” que se le cobró al delantero Jamal Musiala del Bayern Munich ante el Viktoria Plzen tal vez sea inmensamente justo, según el SIMELA que rige nuestras vidas en Argentina y que es réplica de tantos en todo el planeta. Pero va en contra del fútbol y por, si el lector no vio la jugada, aquí la tiene:

El canto de la uña del jugador estaba en posición adelantada. Insólito. Pero tristemente indiscutible. La pelota lleva en su interior un sensor que envía un paquete de datos 500 veces por segundo a la sala de video, lo que permite detectar con absoluta precisión el momento exacto en el que se golpea. Además, la nueva mejora tecnológica va acompañada de doce cámaras instaladas bajo la cubierta de cada estadio para captar los movimientos del balón y hasta 29 puntos de datos de cada jugador que se toman 50 veces por segundo para trazar las líneas que indican si un futbolista está o no en posición prohibida.

“¡Perdón Codesal!”, se le vuelve a gritar a la TV. Ningún argentino va a cambiar su manera de pensar. Usted seguirá siendo apuntado como simple instrumento de la FIFA para perjudicar a aquella “albiceleste” de Diego Maradona para impedirle ganar el Mundial en Italia luego de haber eliminado al local en semifinales. Todos los argentinos seguirán pensando que Rudi Völler fingió y se tiró dentro del área cuando un imprudente Roberto Sensini se tiró al piso dentro del área para darle a usted la posibilidad de cometer el atraco.

Sin embargo, los futboleros de ley, 22 años después, y con el miedo de que un “off-side semiautomático” deje a Lionel Messi sin la posibilidad de buscar su ansiada Copa del Mundo, seguramente le pedirán perdón. Porque con usted en cancha, lo que se jugó fue un partido de fútbol. Y usted Codesal puso la cara ante las aireadas protestas de los jugadores argentinos y de Maradona en particular. Tuvo valentía para ejercer el acto de cobardía de jugar para la corona.

En la actualidad, lejos de los protagonistas y del aullido de los espectadores, desde una cabina aislada de lo que todavía intenta ser fútbol, inclinan el trámite de un partido para uno u otro equipo pro un milímetro y no dan ningún tipo de explicaciones por corromper el espíritu del deporte más bonito y popular del planeta.

“¡Perdón Codesal!”. Usted fue un verdadero árbitro de fútbol. Hoy, casi no quedan.

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