A seis meses del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania se acumulan las voces de dirigentes políticos estadounidenses que cuestionan el destino de las armas y os miles de millones de dólares de ayuda que Washington ha enviado al gobierno de Vladímir Zelenski.
Una de estas voces es la del congresista republicano Greg Steube, quien se pronunció en contra del último paquete económico para Ucrania de 40.000 millones de dólares a pesar de que apoyó el primero de 10.000 millones.
Steube advirtió que, a pesar de las exigencias para que se dé a conocer adónde llega el dinero y las armas enviadas a Ucrania, la Administración de Joe Biden se ha negado a dar una explicación del paradero exacto de los más de 54.000 millones de dólares que ya ha destinado al conflicto.
“Voté en contra de la última cifra de financiamiento, no hay garantías de cómo será gastado ese dinero. El Congreso no ha obtenido ningún tipo de información. Estoy en el Comité de Asuntos Exteriores y no hemos tenido reporte de que las armas lleguen a manos ucranianas. ¿Han sido utilizadas? ¿Cuál es su estado? ¿El dinero ha ido a los oligarcas en Ucrania? No sabemos”, apuntó el congresista en entrevista para Fox News.
El legislador republicano advirtió que, al igual que en Afganistán, toda la gestión se realiza a través del departamento de Estado y parcialmente con el Pentágono al tratarse de equipo militar, pero ambas dependencias han hecho caso omiso a las solicitudes de información.
This Administration is completely ignoring Republican calls for information. I joined Fox and Friends to discuss oversight of U.S. aid to Ukraine. pic.twitter.com/gIbMnKy881
— Congressman Greg Steube (@RepGregSteube) August 21, 2022
“La Administración no ha respondido. No hay garantías del último financiamiento. Son 40.000 millones de dólares, más que el costo de la Patrulla Fronteriza y la Guardia Costera juntas. Debemos pensar primero en EEUU”, reclamó Steube.
Si bien se han entregado fondos para entrenamiento, mantenimiento y solvencia financiera, el Pentágono detalla sobre todo ayudas en equipos, municiones, vehículos, sistemas de comunicación, granadas, equipos de defensa, cohetes, servicios satelitales, botes, radares y otros recursos.
Entretanto, este martes el canciller turco, Mevlut Cavusoglu, en una entrevista a la cadena turca Haber Global, denunció que “hay países occidentales que quieren que la guerra continúe. Son los miembros de la OTAN. No me refiero solo a EEUU, sino también a [otros] miembros”.
Cavusoglu reveló que incluso “algunos querían sabotear el trato sobre el grano”, cerrado en Estambul en julio entre la ONU, Rusia y Ucrania, además de sabotear la exportación de fertilizantes rusos y las transacciones bancarias.
Tema espinoso. Varios aliados de EEUU en Europa han comenzado a sentir la presión interna por el apoyo a Kiev y toman distancia de su posición y de la OTAN.
El viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, ya en abril advertía que “las armas postergan la paz y crean muerte fuera de nuestras fronteras y desocupación en Italia”, en referencia al alza en los precios de materias primas derivada del conflicto iniciado el 24 febrero.
“Existe el riesgo de tener un otoño y un invierno de tensión social, despidos y cierres masivos, por lo que cuanto antes termine la guerra, mejor”, agregó el dirigente de derecha, que se sumó al expremier y líder del Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, y al tres veces primer ministro y responsable de Fuerza Italia, Silvio Berlusconi.
El canciller alemán Olaf Scholz enfrenta a su vez un movimiento interno en la coalición de gobierno que condiciona su política hacia Ucrania, lo que le ha valido permanentes críticas de Zelenski y sus colaboradores.
“Entregaremos todas las armas que aprobamos”, ha seguró Scholz, pero advirtió que las Fuerzas Armadas ucranianas primero tenían que ser entrenadas en el uso de ese armamento, haciendo hincapié en que “se trata de equipos realmente pesados. Hay que ser capaz de utilizarlos, hay que estar entrenado para ello”.
De este modo el canciller puso el dedo en la llaga porque no ha habido tiempo para llevar a cabo ese entrenamiento, por lo que Rusia ha advertido que el material pesado podría estar siendo operado en Ucrania por asesores de la OTAN. Y el liviano, llegando al mercado negro.
La mayor parte de las armas occidentales suministradas a Ucrania, alrededor del 70%, no llegan al frente de batalla, según se desprende del documental de la cadena estadounidense CBS “Armando a Ucrania”.
“Todo este material atraviesa la frontera y luego sucede que el 30% llega a su destino final”, indicó Jonas Ohman, fundador y director general de Blue-Yellow, una organización que ha suministrado ayuda militar a Ucrania. “Entre 30 y 40 %, esa es mi estimación”, precisó.
El medio difundió un adelanto del trabajo el 8 de agosto pasado pero luego anunció que no saldría al aire de inmediato porque habían decidido editar esa parte porque la situación “ya ha cambiado” y las declaraciones de Ohman “eran de abril”, cuando eso estaba ocurriendo.
