El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Miguel Ángel Pesce, confirmó este martes que el “swap” de monedas con China “está activo y se está utilizando”, en un momento en el que las reservas en divisa extranjera de la entidad monetaria están debilitadas por el precio que hay que pagar para importar energía y por los subsidios al sector.
“Tenemos un procedimiento para activar el ‘swap’ cuando vemos que las importaciones chinas o el déficit comercial crece. Estamos en esa tarea en ese momento”, detalló el funcionario en declaraciones a El Destape radio.
El “swap”, que posee un límite de US$ 20.000 millones tras una ampliación en febrero de este año, es un acuerdo de intercambio financiero en el que una de las partes se compromete a pagar con determinada periodicidad una serie de flujos monetarios a cambio de recibir otra serie de flujos de la otra parte.
Pesce estimó que las reservas de la autoridad monetaria cerrarán agosto “en una situación de empate o de recuperación parcial” de la mano de una caída de las importaciones de energía en el orden de los US$ 600 millones.
El titular del BCRA aclaró que dicha proyección es “conservadora”, y que “hay otras estimaciones que hablan de una caída mayor” en la necesidad de importaciones.
“Julio terminó con US$ 2.400 millones. Estamos esperando que las importaciones de agosto queden por debajo de los US$ 1.800 millones y ya septiembre se ubique por el orden de los US$ 900 millones como ocurrió en el mes de abril”, agregó.
Si bien el funcionario no detalló la cantidad de reservas remanente “porque esa información los bancos centrales no la revelan”, señaló que los niveles actuales “son apropiados para afrontar las obligaciones que tiene el Banco Central por delante”.
“Hemos estado con niveles de reservas más bajos que éste y pudimos afrontar la situación, y lo mismo va a ocurrir en los próximos meses”, subrayó.
Por otra parte, Pesce indicó que existe también una “demora en la liquidación del sector sojero” que se espera que se “recomponga en los próximos meses” de la mano de “las obligaciones de pago en pesos”, la “necesidad de vender” de las plantas procesadoras y los “costos de la nueva siembra”.
Pesce estimó el retraso de la liquidación “en el orden de los US$ 2.000 millones, US$ 2.500 millones”, y que el nuevo instrumento de estimulo dispuesto por el Banco que permite colocar el 70% de los ingresos de las ventas en un depósito con retribución diaria en función de la evolución del “dólar link”, responde a los planteos de los productores.
