Los dos siglos de Cañuelas

Fecha:

Se cuenta este aniversario por la designación de su primer juez de paz. Los principales contribuyentes.

La ciudad de Cañuelas, cuya historia tan bien escribió nuestro recordado amigo don Lucio García Ledesma, está celebrando el bicentenario de la designación de su primer Juez de Paz.  El impreso “Lista alfabética de los Señores Capitalistas sujetos al ramo de Contribución Directa en esta Capital y su Campaña, con expresión de la Calle, Número de Puerta o Departamento donde habitan, y la cuota que a cada individuo le ha cabido con arreglo a las manifestaciones que han hecho en el año de 1825- la que se publica de orden superior para conocimiento de los interesados y satisfacción del encargado”, que perteneció a la colección de Ernesto J. Fitte y publicó en forma facsimilar la Academia Nacional de la Historia en 1970, nos permite conocer algunos detalles del incipiente poblado ubicado en el primer departamento de campaña “desde el río de la Matanza hasta Monsalvo”.

En ese documento encontramos los nombres de los vecinos que pagaban ese tributo en Cañuelas: el mayor contribuyente era don José Hilarión Castro, que abonaba 37 pesos 3 ¾ reales. Compadre e íntimo amigo de Juan Manuel de Rosas, Castro conocía muy bien los campos de la zona y según cuenta José Rivera Indarte, don Juan Manuel no era capaz de dar el menor paso en sus negocios sin consultarlo. Sabemos que había sido el segundo de Rosas en los Colorados del Monte y fue el primer Juez de Paz de Cañuelas. Según hemos podido constatar en el libro de bautismos de la parroquia de San Vicente, en 1813 estaba casado con Justa Rufina Vidal cuando bautiza a su hijo Martín.

Lejos lo seguían en orden de contribución Benito Loiza, que abonaba 22 pesos, Florencio Berón, 16 ½, Luciano Ortega con 15, 7 ½, Julián Ortega y Domingo Avila con 14,6 ¼, José Leonardo Rivarola con 10,5 ¾, Luis Mariano Rosa 9.6, Pedro Avila 7, 1 ½, Manuel Agüero y Victoriano Loiza 7, ½, y Félix Saavedra con 7,5.

Los libros de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Cañuelas nos resultan de utilidad para completar algunos datos de los mencionados individuos. En el de bautismos, que se inicia el 9 de junio de 1823, figura Benito Loiza casado con María Zenona Ocampo, cuyos campos llegaban hasta Lobos ya que en esa parroquia fue bautizada en 1828 Máxima, una morena liberta hija de Manuel Loiza, negro esclavo de don Benito.

Victoriano Loiza estaba casado con María Muñoz, la que hemos visto asentada en el libro de difuntos, que nos indica que falleció de 70 años el 2 de noviembre de 1848. Sabemos también que los Ortega y los Ávila estaban emparentados por los registros de la vecina parroquia de San Vicente.

Un detalle no menor que encontramos en el primer libro de Bautismos de Cañuelas, en el folio 8, es esta aclaración: “En siete de marzo del presente año de mil ochocientos veinte y dos, yo el infrascripto ayudante de cura de esta vice-parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Cañuelas, y por disposición del Sr. D. Atanasio San Martín, cura y vicario interino del Partido de San Vicente, me recibí del cuaderno provisorio en el que se anotaban las partidas de bautismo, y da principio el veinte y dos de enero de mil ochocientos veinte uno, las cuáles quedan registradas en este libro legal y fielmente, y firmo para que conste en el día de la fecha ut supra. Pbro. Manuel Tomás de Echevarri”.

Por lo que la primera partida de bautismo asentada en la parroquia de Cañuelas fue el 15 de setiembre de 1822 de un niño al que se le puso de nombre Jacinto, hijo de padres no conocidos pero sí sabían que era natural del partido de Morón, y del que fueron padrinos Jacinto Barroso y su mujer María del Tránsito Ferradas.

Vayan estas notas sobre una localidad que celebra el bicentenario de su primer Juez de Paz y cuya historia eclesiástica ya lleva dos siglos y meses.

* Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación

Compartir

Últimas noticias

Suscribite a Gaceta

Relacionadas
Ver Más

Agustina Bessa-Luís, la más grande romancista portuguesa del siglo XX, al alcance de todos con un curso gratuito

La escritora comenzó este año a ser traducida, publicada y conocida en la Argentina. Se encuentran en venta Valle Abraham (Trad. Guillermo Saavedra; ed. Edhasa), La Sibila (trad. Isaac Alonso Extravís; ed. Athenaica) y Joya de Familia (trad. Alicia Mendonza Galindo; ed. Athnaica).

El centenario de Guillermo A. Terrera

Dedicó su vida a sembrar conocimiento desinteresadamente, legado que valora y dignifica su descendencia, en una sociedad que necesita exaltar estos valores.

La colección Lozier Almazán en la Academia Nacional de Bellas Artes

Los ex-libris tienen por finalidad testimoniar de manera artística, mediante elementos figurativos, alegóricos o simplemente decorativos la identidad del propietario del libro.

Eduardo Trigo O´Connor, un hombre de bien

Reconocido diplomático argentino, llegó a ser vicecanciller. Lúcido observador de la realidad del mundo, hombre de inmensa cultura y al alcance de todas las novedades en materia de comunicación, recordaba la importancia en el Palacio San Martín de ser expertos comunicadores.