La fiesta final de la Selección Argentina en su regreso al país luego de ganar el Mundial de Qatar 2022 tuvo como “partenaire” al combinado de Curazao, un país casi desconocido por estas latitudes, pero que tiene mucho para ofrecer en el aspecto turístico.
Este paradisíaco lugar tiene poco más de 167 mil habitantes en un territorio de apenas 444 kilómetros cuadrados, por lo que se trata de uno de los países más pequeños del mundo. Para ubicarlo en el mapa, hay que observar en el sur del Mar Caribe, muy cerca del continente sudamericano.
De hecho, apenas 50 kilómetros separan a Curazao del territorio continental venezolano. De la misma forma, se encuentra muy cerca de Aruba y Bonaire, tradicionales destinos turísticos “high class”.
En total, Curazao tiene 25 playas y cada una brinda la posibilidad de nadar, descansar, hacer snorkel o buceo.
La playa Kenepa tiene dos lugares: Kenepa Grandi, la playa más grande y buscada por los turistas por sus bancos de arena blanca con hermosas aguas trasparentes y una maravillosa vista, y Kenepa Chiki, la playa más pequeña e íntima, conocida por sus zonas de snorkel.
En tanto, Boka St. Michiel es una isla que pertenece a un tradicional pueblo de pescadores al oeste de la ciudad donde se pueden degustar los más ricos platos típicos del país.
Un poco de historia
La primera incursión europea correspondió a los españoles, en 1499, poco después del descubrimiento de Cristóbal Colón. Estaba integrada por Américo Vespucio, quien luego le daría su nombre a todo el continente. Pero fue otro tripulante, Alonso de Ojeda, quien la bautizó “La isla de los gigantes”, impresionado por la estatura de los nativos. En ese momento habitaban el lugar los Caquetíos, quienes luego fueron deportados a La Española como esclavos.
Se afirma que cuando los portugueses llegaron a la isla, les llamo la atención que los españoles que padecían escorbuto (una enfermedad por falta de vitamina c) se curaban consumiendo gran cantidad de fruta. Por eso la llamaron la Isla de la Curación (Ilha da Curazao). Tras la conquista neerlandesa, pasó a ser simplemente Curazao.
Varias potencias navales, alertadas de los descubrimientos realizados por los españoles, salieron a disputar estas posibles fuentes de materias primas. Fue el caso de Países Bajos, que envió una expedición en 1634, que expulsó a la defensa hispana y a los indígenas arahuacos, que se refugiaron en Venezuela.
Casi en sincronía con las registradas en el Río de la Plata, la isla fue invadida por los ingleses en dos ocasiones, que van de 1800 a 1803 y de 1807 a 1816. Tanto en este punto del Caribe como en Buenos Aires, los británicos buscaban ganar nuevos mercados, en el marco de las guerras napoleónicas, que les impedían comerciar en el Viejo Continente.
En este derrotero por el cual Curazao fue cambiando de “dueño”, terminó siendo parte de Venezuela, la que no obstante debió darla en parte de pago por su deuda externa. Fue en 1903 que Países Bajos junto a Alemania y Francia movilizaron sus flotas a fin de exigir el pago. Finalmente se “acordó” que Venezuela entregue Curazao, Aruba y Bonaire.
Ya en la actualidad, en mayo de 2009 se votó por ser un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. De esta forma, se disolvieron las Antillas Neerlandesas. Por tanto, el jefe de Estado es el Rey Guillermo Alejandro, quien tiene como representante a un gobernador. Pero quien gobierna es el primer ministro, actualmente Bernard Whiteman.
La isla tiene un particular status, ya que es un estado autónomo, pero forma parte del Reino de los Países Bajos. Por ello, no forma parte de la Unión Europea, pero sus ciudadanos poseen pasaporte neerlandés y gozan de los mismos derechos que los ciudadanos de ese bloque político.
