La premier de Escocia, Nicola Sturgeon, anunció este miércoles su intención de renunciar tras ocho años al frente del Gobierno regional de esa región británica, a la que intentó y no pudo llevar a la independencia del Reino Unido.
Durante una conferencia de prensa en Edimburgo, la jefa de Gobierno escocesa explicó que su decisión surgió como una cuestión de deber y amor hacia Escocia, luego de haber reflexionado y “luchado” con este tema durante algunas semanas.
La dirigente independentista confirmó que seguirá al mando del Partido Nacional Escocés (SNP) hasta que su sucesor sea elegido.
Tras hablar del “impacto físico y mental” que el cargo tuvo en ella, y refiriéndose a la “naturaleza y escala” de los retos de Escocia, afirmó que hace falta “energía” para el liderazgo político. “Renunciar es mi deber en este momento crítico”, admitió.
Sturgeon y la independencia de Escocia
Escocia celebró un referéndum de independencia en 2014 y poco más del 55% votó para seguir formando parte del Reino Unido, pero el Gobierno nacionalista escocés dice que la salida del país de la Unión Europea (UE) en 2020 hizo necesaria una segunda consulta.
Pero ese segundo impulso que logró imprimirle Sturgeon al tema encontró un freno en la Corte Suprema, que sostuvo que un segundo referéndum solamente podrá llevarse a cabo con la aprobación de Londres, algo que por ahora parece muy poco probable.
El SNP sostiene que como la mayoría de los escoceses votaron contra el “Brexit” en el referendo de 2016, es necesario reiterar la consulta independentista que se había celebrado dos años antes.
Según el análisis de Sturgeon, en Escocia, las próximas elecciones generales en el Reino Unido, previstas para 2025, serán un “referendo de facto” sobre la independencia de esa región.
