Desde la Antártida, adonde viajó para celebrar la presencia argentina permanente e ininterrumpida más antigua en el continente blanco por la creación el 22 de febrero de 1904 de la primera estación científica y observatorio meteorológico en las Islas Orcadas del Sur (Base Orcadas), el presidente Alberto Fernández lanzó este miércoles una advertencia a EEUU por el peligro de la “amenaza nuclear” en la escalada de Occidente con Rusia por la guerra en Ucrania.
“El mundo de hoy observa una guerra desatada en Europa sin conocer hasta dónde llegarán los daños que ella provoque. La amenaza nuclear vuelve a asomar ante una humanidad que mira impávida como se expande la violencia y la muerte en un mundo que acaba de sobrevivir a una pandemia. Pareciera que los muertos en Hiroshima y Nagasaki no pesan en la conciencia de los agresores”, señaló el jefe de Estado en un tramo de su discurso, recordando las dos ciudades japonesas sobre las que el Ejército estadounidense lanzó sendas bombas atómicas sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, en la que fue aliado de la entonces Unión Soviética.
“La paz mundial es para nosotros un imperativo. Preservar la paz depende de todos y cada uno de los que habitamos el planeta. En un momento en que el mundo es pura incertidumbre, la Antártida es zona de paz y una imagen del futuro. Esta tierra, antes mítica, hoy está al alcance de nuestra ciencia y tecnología, de nuestra planificación estratégica y de nuestra capacidad de proyectar”, agregó el primer mandatario en ese sentido.
A casi un año de la invasión rusa a Ucrania, la tensión entre Washington y Moscú volvió a crecer con la visita sorpresa del presidente estadounidense a Kiev, donde le prometió al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, más armamento para enfrentar a las tropas del Kremlin.
La respuesta del presidente ruso, Vladimir Putin, fue la suspensión del país en su participación en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido también como START III o Nuevo START.
Además, Putin reiteró que en Washington piensan en realizar pruebas de armas nucleares. “Algunas figuras en Washington, lo sabemos con certeza, piensan en las posibilidades de probar […] sus armas nucleares, incluso teniendo en cuenta que en EE.UU. se desarrollan nuevos tipos de municiones nucleares”, indicó.
“En esta situación, el Ministerio de Defensa de Rusia y Rosatom [la agencia de energía atómica rusa] deben garantizar la disposición a aprobar armas nucleares rusas. Por supuesto, no vamos a hacerlo primeros, pero si EE.UU. realiza una prueba, nosotros también lo haremos”, sostuvo.
