De suizos y renta básica universal

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En el medio del caos económico provocado por la falta de rumbo político y no por una crisis de crecimiento inexistente con que alucinó Alberto Fernández; con la guerra de los Roses desatada entre él y su vice y habiendo entregado al ministro de Economía a las huestes de Atila como si el descalabro fiscal no fuera suficientemente enorme y como si fabricar y regalar plata no tuviera consecuencias, esta semana un grupo de diputados del Frente de Todos (FdT) pidió desde sus bancas la aplicación del Salario Básico Universal, una medida que cuenta con el apoyo de la vicepresidenta Cristina Kirchner, que desea desde hace tiempo tomar el control de los mal llamados planes de empleo.

En efecto, CFK está decidida a disciplinar y si es necesario matar al monstruo de los movimientos sociales que ella misma ayudó a configurar cuando fue presidente dos veces.

Emilio Pérsico antes fue necesario, casi imprescindible, ahora es descartable.

Ya lo dice otro examigo de la vicepresidente, Luis D’Elía, quien tuiteó: “36 allanamientos contra los movimientos sociales en todo el país entre ayer y hoy. Este es el resultado de la campaña de demonización iniciada por @CFKArgentina tratándonos de misóginos y ladrones. Creó las condiciones políticas para que la justicia macrista inicie la persecución”.

Una forma que encontró esta genial mente táctica es sacarles el control de los planes sociales a esas organizaciones. Para eso el debate sobre cuál otra forma deberían tomar empezó a encontrar un camino de salida a partir de la definición de La Cámpora a favor de la implementación de un ingreso universal. Universal y con participación de las provincias.

A partir de la unificación de posiciones a favor de la renta universal que hicieron las organizaciones que integran el Frente Patria Grande, que lidera Juan Grabois, y La Cámpora, cuyo referente -por cargo y por origen- en este tema es el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, se empezó a encauzar el debate que desató Cristina a principios de esta semana.

La iniciativa apunta a un ingreso equivalente a una Canasta Básica Alimentaria por adulto.

El objetivo, en principio, es que se implemente desde la Anses, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), o incluso el ministerio de Trabajo. Desde cualquier lugar aceptará la jefa, siempre que se lo saquemos a sus nuevos enemigos.

Hace más de cinco años atrás, en junio de 2016, los votantes suizos rechazaron una propuesta para introducir una renta básica garantizada para todo aquel que viviera en aquel rico país europeo.

Los datos oficiales mostraron que más del 77% de los votantes rechazó la incitativa en una votación realizada bajo el sistema de democracia directa suizo.

Ellos allá habían propuesto una renta mensual de unos 2.250 euros por cada adulto y 600 euros por cada menor de 18 años, y sus defensores suizos alegaban que en un tiempo de fuerte automatización fabril esta renta universal promovería la dignidad humana y los servicios públicos.

Una primera salvedad: cuando una persona normal se refiere a “universal” se refiere a la totalidad; cuando nuestro gobierno actual dice universal no se refiere a todos los argentinos sino a los argentinos que a ellos les parezca. En esta propuesta, personas que se encuentren desocupadas, se desempeñen en la economía informal, se encuentren inscriptas en la categoría “A” del Régimen Simplificado de Pequeños Contribuyentes o inscriptas en el Régimen de Inclusión Social y Promoción del Trabajo Independiente. Los demás del universo universal, no.

Volviendo a Suiza y los suizos, los argumentos con los que tres de cada cuatro suizos dijeron que la propuesta de una renta universal era un disparate fueron muy simples y estuvieron en la tapa de la mayoría de los diarios:

> desestimula el trabajo
> darle una compensación material a alguien sin que la persona haya producido algo de valor es cuestionable económica, social y éticamente
> genera (en nuestro caso aumenta) el déficit en las cuentas públicas
> Los riesgos de corrupción y clientelismo político que tienen iniciativas de este tipo son altos.

Los suizos, que no son tan vivos como nosotros y que en términos de guita no la tienen taaannn clara como la tenemos por acá, propusieron en cambio enfrentar el problema laboral con más educación y entrenamiento para los desplazados y con más proteccionismo para las industrias locales dadoras de empleo.

Pero claro, son suizos, no argentos.

Y como escribió el maestro Jorge Luis Borges en “Los conjurados”, “…en el centro de Europa están conspirando. El hecho data de 1291. Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan diversos idiomas. Han tomado la extraña resolución de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades…”.

Los suizos ya en 1291 habían resuelto ser razonables. Nosotros 800 años después, sin duda no.

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