Villa Devoto, una obra benéfica y un accidente

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Hace 120 años se inauguraba en el tradicional barrio porteño una de las construcciones más imponentes y majestuosas de su tiempo, la sede del hogar San Vicente de Paul.

El miércoles 28 de abril de 1902 fue un día de fiesta para Buenos Aires ya que a poco más de dos años de la colocación de la piedra fundamental se inauguraba en Villa Devoto una de las construcciones más imponentes y majestuosas de su tiempo, la sede del hogar San Vicente de Paul. El diseño corrió por cuenta del ingeniero Juan Antonio Buschiazzo, autor de numerosas obras, entre ellas el primer hospital Durand (hoy demolido), el Muñiz,  el Rivadavia, el peristilo del cementerio de la Recoleta, el Patronato de la Infancia de la calle Balcarce, el Mercado de San Telmo, la conclusión de la iglesia de la Inmaculada, conocida como la redonda del barrio de Belgrano, la iglesia de San José de Calasanz en Caballito, la apertura de la avenida de Mayo, y tantas otras, como que dejó proyectada la 9 de Julio pero falleció antes de reflotarse la idea.

La munificencia proverbial de doña Mercedes Castellanos de Anchorena hizo posible llevar adelante esa obra. La ceremonia inaugural, que llevó a lo más granado de la sociedad porteña que había colaborado generosamente para la educación y asilo de las niñas huérfanas, fue presidida por el entonces arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mariano Espinosa. Fueron padrinos el doctor José Evaristo Uriburu y la señorita Juana Baudrix, en representación esta última de la señora de Anchorena. Una noticia daba a conocer la coincidencia de que ambos padrinos, en la misma época, eran vicepresidentes: Uriburu de la Nación y la señorita Baudrix de la Sociedad de Damas de la Misericordia. Y si seguimos con las coincidencias, dos años después Uriburu iba a llevar al altar a su hija Leonor, que casó con Emilio de Anchorena, hijo de Mercedes.

Otros padrinos de la ceremonia fueron la señora de Heimenthal y Juan Osvaldo Hall, Lázaro de Elortondo y su mujer Dolores Anchorena, mientras que el R.P. Patricio Jordán y Elena  de Estrada de Navarro Lamarca, fueron padrinos, respectivamente, de los tres altares de la capilla, cuyas campanas, al ser bendecidas por el arzobispo, se colocaron bajo la custodia de la señorita de Ramos Mejía y del señor Alfredo Emery.

La obra fue puesta bajo la tutela de las religiosas de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul bajo la dirección de la Asociación de Damas Vicentinas. Finalizada la ceremonia religiosa, los invitados pasaron a un salón donde “hicieron los honores a una mesa arreglada con todo gusto por las señoras de Heimenthal y de Alvear”, que había sido provista con donaciones de “sabrosos dulces y flores de las Confiterías del Águila y del Gas y de la Primavera. Finalizada la parte gastronómica los invitados se trasladaron a la residencia del señor Hall, recorriendo sus famosos jardines y “el invernáculo, donde pueden admirarse las más espléndidas y vistosas orquídeas” que se podía contemplar en la región, según los entendidos.

Todo finalizó de la mejor forma y el clima ayudó también para la celebración, y la comitiva que había llegado en tren a la estación Villa Devoto se dirigió a ella para emprender el regreso. A la altura de los talleres de la estación Pacífico (Palermo) el maquinista observó con espanto que otra formación venía hacia él, “chocando casi enseguida en medio del estrépito y de la confusión imaginables”. El accidente “pudo ser, que como hemos dicho- espantoso”,afirmaba una noticia de la época, pero “no asumió tales proporciones debido a la disminución oportuna de la velocidad, no impidiendo esto que a la terrible emoción, se agregaran algunas contusiones, por fortuna leves”. Las señoras de Lamarca de Navarro, Ugarriza del Castillo, Fernández de Irigoyen, Sagasta, Estrada de Navarro, Salvador de García, y de Amadeo fueron solícitamente atendidas por monseñor Vilanova Sanz y el comandante O´Donnell. Según la misma crónica, “esta conducta contrastó con la de los empleados del ferrocarril, hecho que en verdad  merece la más agria censura; por esos días dejaba bastante que desear la empresa ya que, afirmaba un artículo de la misma fecha, “empieza una temporada siniestra de accidentes ferrocarrileros, que es de esperar dure tan poco como las malas compañías”.

Todo no pasó de un susto y monseñor Vilanova celebró una misa poco después en acción de gracias. Las hermanas de San Vicente de Paal estuvieron al frente del lugar hasta 1907, en que se hizo cargo la congregación Hijas de la Misericordia, y desde 1915 las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, que con el mismo nombre se mantuvo como colegio sin internado desde 1963. En 199,1 la Fraternidad de Agrupaciones de Santo Tomás de Aquino (FASTA) está al frente del la institución.

Como dato curioso, entre sus pupilas en los primeros años, recuerda Alicia Rapagnani, estuvo la después conocida actriz Tita Merello, hasta que su madre la sacó para ir a radicarse al Uruguay.

El magnífico edificio con entrada en la calle Gabriela Mistral 3757, que ocupa la manzana que se completa con la avenida Mosconi y las calles San Nicolás y Joaquín V. González, es una joya de la arquitectura de Buenos Aires que luce, como otras tantas, el barrio de Villa Devoto y algunas fotos de la época sirven para ilustrar esta nota.

* Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación

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