El apoyo salió, explícito, de boca del excanciller Celso Amorim. También expresó su respaldo el dirigente Marcio Pochman y hasta llegó el aval de la expresidenta Dilma Rousseff. “Pero ninguno de ellos es Lula”, admitieron desde el kirchnerismo, que aún espera el demorado apoyo del exmandatario de Brasil y candidato a volver a ese puesto en las elecciones del 2 de octubre, ante la situación judicial que atraviesa la vicepresidenta Cristina Kirchner.
Altas fuentes del kirchnerismo y la diplomacia confirmaron a La Nación que en los últimos días hubo “gestiones” ante el comité de campaña del PT para que Lula da Silva expresara su apoyo a la dos veces expresidenta, como sí lo hicieron otros mandatarios como el venezolano Nicolás Maduro, y recientemente su número dos, Diosdado Cabello, que se solidarizó ante el “ataque de un Poder Judicial muy vinculado a la extrema derecha y el imperialismo norteamericano”.
El líder del PT sostiene una dura batalla con el presidente Jair Bolsonaro de cara a los inminentes comicios. Además de Lula, tampoco se han expresado otros gobiernos “amigos” como el del chileno Gabriel Boric, que tendrá elecciones locales este domingo, o agrupaciones cercanas como el Frente Amplio uruguayo, donde las divisiones internas en torno a la acusación contra la exmandataria impiden una postura unificada, según señalan en el Gobierno.
Según la última encuesta del Instituto Ipec, el exmandatario tiene una intención de voto del 44%, mientras que el actual presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, alcanza el 32% de adhesiones.
