El número de muertos en Turquía sigue en aumento: según el último reporte son 7.108, mientras que hay 40.910 personas heridas tras los devastadores terremotos del lunes, según informó hoy miércoles la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias del país, citada por la agencia estatal Anadolu.
Más de 50.000 tiendas de campaña han sido instaladas en las zonas afectadas para alojar temporalmente a los damnificados mientras unas 93.000 más aún esperan ser desplegadas en medio de lo que se considera el más devastador sismo en casi un siglo.
Al mismo tiempo, se comunicó que unos 5.309 rescatistas provenientes de otros países ya han llegado a Turquía para ayudar a salvar a personas atrapadas entre los escombros.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró este martes el estado de emergencia en diez provincias afectadas por los terremotos en una medida que tendrá al menos una vigencia de tres meses.
Milagro. En tanto, se suceden las historias dramáticas -y de las otras- que son destacadas por los medios. Una bebé recién nacida, aún unida a su madre por el cordón umbilical, fue rescatada entre los escombros de un edificio de cuatro plantas que se derrumbó en Jindires, al noroeste de Siria, como consecuencia del sismo de 7.8 grados que sacudió la región norte de ese país.
La bebé es la única sobreviviente de la familia que vivía en el inmueble derrumbado ya que los equipos de socorristas encontraron previamente los cadáveres de su padre, Abdalá Mleihan, su madre, Aafra, sus tres hermanas, su hermano y su tía.
Las sanciones unilaterales de EEUU contra Siria obstaculizan la llegada de la asistencia humanitaria, denunció este martes el Comité Antidiscriminación Árabe-Estadounidense, citado por Al Jazeera.
“El levantamiento de las sanciones abrirá las puertas para ayuda adicional y suplementaria que brindará alivio inmediato a los necesitados”, subrayó la organización defensora de los derechos humanos.
