El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, advirtió que “ninguna cosa se debe minimizar” en relación a las amenazas de muerte que recibió ayer la vicepresidenta Cristina Kirchner a través del 911.
El funcionario nacional consideró que cualquier elemento “es importante” y explicó cuáles son los pasos a seguir tras conocerse una serie de llamados a esa línea.
La jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó inmediatamente que se refuerce la custodia a la titular del Senado y, “aparte de ese procedimiento, se tomarán recaudos para tener más certeza en las acciones que se llevarán a la práctica”, adelantó el ministro.
Fernández estuvo en el foco de la tormenta por el intento de magnicidio ya que la custodia de CFK es responsabilidad de la Policía Federal, que está a su cargo, aunque él negó que haya fallado el protocolo de seguridad.
“Inmediatamente dimos traslado al jefe de la Policía para que se ocupara”, aseguró Fernández, quien explicó que el cuidado de CFK tienen dos pasos, donde “primero se debe resolver entre el jefe y subjefe de la Policía, junto al jefe de la custodia, la evaluación respecto a la cantidad de efectivos” afectado al operativo de prevención.
Luego, indicó, “hay que hacer un análisis para tratar de ver quiénes son los responsables”. Sobre las posibles fallas, el ministro sostuvo que “siempre van a haber quejas” y afirmó que su trabajo es “empoderar al jefe” de la Policía Federal.
Subrayó también que “no hay nadie que no crea que haya sido el objetivo matar a la Vicepresidenta”, por lo que planteó que “hay que permitir que los analistas lleguen al fondo de la cuestión”.
