G. Ocaña: “Hay que terminar con sindicalistas empresarios como Moyano”

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Ingresó a la política con Lilita Carrió, pero se hizo su lugar. Ahora trabaja desde una fundación, haciendo política por otros medios.

La ex interventora del PAMI ingresó a la política de la mano de su mentora, Lilita Carrió, pero se hizo su propio lugar tras “matar” a su madre política. Ordenó la obra social de los jubilados y pensionados, y enfrentó en la Justicia a los proveedores cartelizados que durante décadas se beneficiaron de una estructura corrupta. Ahora trabaja desde una fundación, haciendo política por otros medios.

Por Daniel Casas

Graciela Ocaña fue ministra de Salud, interventora del PAMI, diputada nacional. En su carrera política, que comenzó de la mano de Lilita Carrió, logró forjarse un prestigio basado en su lucha frontal contra las mafias enquistadas en el aparato del Estado. Y persiguió y persigue judicialmente a los empresarios y sindicalistas que lucran con el negocio de la salud. Se alejó de los primeros planos pero no dejó de hacer política. Recibió a Gaceta Mercantil después de sus durísimas declaraciones contra Hugo Moyano.

Pasó un tiempo sin aparecer en los medios y en estos días volvió a la carga contra Hugo Moyano. Pero, ¿a qué se dedica ahora?

¿Y el plural a quiénes abarca? Porque usa la palabra “estamos” con frecuencia.

Estamos trabajando con otros centros de estudios que también tienen que ver con dirigentes políticos de otras fuerzas, legisladores. Creo que ampliar el espectro y poder ver estos temas es central. Muchas veces la discusión política tiene que ver más con temas de candidaturas o electorales, básicamente son proyectos personales más que proyectos colectivos o que apunten a solucionar los problemas que tiene la sociedad. Participamos de la presentación de otro observatorio, que fue en respuesta a una invitación del ingeniero Julio Cobos.

Este trabajo apunta a trasparentar la gestión. ¿Está buscando aliados por ese lado?

No, estamos trabajando. Me gustaría que se pudiera hacer un frente progresista en la Ciudad de Buenos Aires. Creo que es imprescindible para tener una propuesta alternativa a la que hoy representa Mauricio Macri. Creo que es todo un desafio para muchos sectores de la política en estos momentos. En ese sentido estamos trabajando en articular a partir de un programa y encontrar soluciones a los problemas de hoy.

¿Habló con Pino Solanas, que lidera una fuerza que se considera progresista dentro de la Ciudad?

No hablé con Pino pero sí con Claudio Lozano, tratando también de articular y trabajar en ese sentido.

Usted trabajó con él hace un tiempo.

Si, yo tengo una muy buena relación histórica con todo ese sector de la CTA, incluso con muchos de los compañeros y compañeras del Proyecto Sur. Con muchos de ellos incluso hemos transitado parte de la militancia política. Y me parece importante en ese sentido sumar. Eso no quiere decir que se pueda concretar algo electoralmente, pero a mí me parece que un escenario político en la Ciudad seguramente va a estar fragmentado en la Legislatura por las distintas representaciones. Y me parece que es importante que fuerzas progresistas partan de algunos temas y acuerdos básicos sobre qué hacer en caso de llegar al gobierno. Para poder producir estos cambios, por ejemplo, en un tema como la policía metropolitana. ¿Qué camino vamos a tomar con esta estructura que ha creado Macri ,que se parece más a la “maldita policia” que a una nueva estructura policial que pueda contribuir a garantizar la seguridad y hacer prevención en la ciudad? Y en otros temas como salud, educación y transporte. Pero también hay que hacerlo con una mirada metropolitana, porque la verdad es que muchos de esos problemas no empiezan ni terminan en la limitación de una calle, sino que se comparten con el Conurbano. También debemos encontrar las herramientas políticas para que determinados temas funcionen en un consejo donde tengan participación la Ciudad y los intendentes de los partidos vecinos y poder abordar esta problemática.

¿En que momento de su relación política está con Alberto Fernández?

En ninguno en particular, en estos momentos. Tenemos una mirada distinta. Alberto cree que puede construirse el poskirchnerismo y yo creo que el kirchnerismo era Néstor y es Cristina. El poskirchnerismo no existe, lo que sí existen son los valores, los principios que apelan a una construcción plural, en cuanto a dar batalla contra las grandes corporaciones, sean estas empresarias y/o sindicales, y creo que eso está claramente pendiente.

Eso tuvo que ver con su alejamiento del gobierno.

Y sí, tiene mucho que ver. La verdad es que cuando llegué a ese proyecto se hablaba de transversalidad, de reunificar el campo popular a partir de una nueva estructura que podía ser la Concertación, pero que nunca tuvo una institucionalidad. Y en definitiva, cuando Néstor Kirchner decidió presidir el Partido Justicialista revirtió el proceso que había iniciado en el 2003. Aquello que él despreciaba, que era el “pejotismo”, del que siempre hablaba en público y en privado, y él pasó a conducirlo.

Volvió a lo malo conocido en lugar de buscar lo bueno por conocer, digamos.

Creo que el desafío es construir y buscar lo bueno por conocer. Lo que ya está, está. Creo que hay que avanzar en estructuraciones nuevas que puedan dar respuesta a la gente, porque si no, lo único que vamos a hacer es administrar lo malo, y creo que la sociedad está harta de eso. Lo que se está pidiendo de la dirigencia política, empresaria, sindical, es justamente una renovación en ese sentido, que pueda dar respuestas y solucionar esos problemas históricos de la Argentina. Problemas que por suerte hoy no son económicos, porque hemos superado esa etapa, pero sí algo que nos tiene que afianzar hacia el desarrollo que necesitamos.

Recientemente planteó que Moyano debería correr la misma suerte que Juan José Zanola, vinculado a lo que se conoce como la “mafia de los medicamentos”.

Sí, dije eso porque me preguntaron si se asimilaban las causas y lo que expliqué es que se están investigando los mismos hechos. Lo que habrá que ver es la prueba colectada por los dos magistrados, que están haciendo esta investigación, el doctor Oyarbide y el doctor Bonadío. Pero digo que claramente se configuran los mismos hechos, a tal punto que hoy (2/11) Oyarbide ordenó más de 50 allanamientos y 14 detenciones, en donde se puede ver que la misma estructura que había armado San Javier, La Bancaria, se repite en otras obras sociales, en este caso la de Remiseros. A mí me parece que hay que dar una batalla contra esto, porque trasciende a las representaciones sindicales y a la política. Esto hace años que existe y hay que terminarlo porque es dinero que no va a la salud sino a financiar estas mafias. Y en segundo lugar, y más grave, es que está en juego la salud de muchas personas que consumen esos medicamentos de buena fe e incluso algunos de ellos están adulterados. Y después está el fraude al Estado, esto de presentar costosos tratamientos para personas que están totalmente sanas y que todos pagamos. Entonces el dinero se desvía del fin, que debe ser la salud. Hay que terminar con esto, porque los argentinos hacemos una fuerte inversión en salud, de cerca del 9 por ciento del PBI, pero no tenemos la calidad ni la atención que merecemos. Esta es la discusión que tenemos que darnos, pero para eso hay que enfrentar a las corporaciones. Y son también empresarios, porque en este sindicalismo empresario hay personas que están a los dos lados del mostrador, como Hugo Moyano, que por un lado es el presidente de su obra social pero por otro su mujer es la que maneja la empresa que administra la obra social. Hay que terminar en serio con estos sindicalistas empresarios y volver al modelo histórico de dirigentes que han honrado la lucha y la defensa de los trabajadores, como Raimundo Ongaro y otros dirigentes de los que actualmente tienen representación, porque este no es un tema antisindical. Con lo que hay que terminar es con estos sindicalistas-empresarios.

El tema es que ese sector está nucleado en la CGT, que es una pata estratégica del gobierno y que funciona en los hechos como un corset: o los tiene de su lado o los tiene en contra. Y con ellos en contra, tal como han amenazado, puede ser muy difícil gobernar.

Me parece que Néstor Kirchner demostró que muchos de esos poderes que estaban a favor o en contra, y que cabían también en el mismo análisis y en la misma dicotomía que tenía la política, se podían vencer. Lo que aquí falta es decisión política. Yo terminé con muchos de estos factores que estaban dentro del PAMI, que es la obra social más grande de la Argentina. Yo tenía mi decisión y mi fuerza, pero yo lo pude hacer porque había una decisión política detrás, de terminar y de cerrar las cajas. Pero evidentemente estas cajas que se querían cerrar no eran de los socios políticos y amigos del gobierno. Muchas veces se habla de las corporaciones pero resulta que las corporaciones que creo que están conmigo son buenas y las otras, la que no están conmigo, son malas. Yo he luchado siempre contra las corporaciones, sean los grupos empresarios, sean los banqueros…Yo nunca voté una ley que favoreciera al monopolio Clarín, ni la de Bienes Culturales. En el 2001 fuí una de las pocas legisladoras que firmé un dictamen para la Ley de Medios, y después, lamentablemente, muchos no nos acompañaron. De modo que creo que tengo entidad para poder dar estas discusiones, y creo que hay que darlas. Me parece que hay que vencerlos porque la política no puede estar condicionada por estos factores de poder. Y me parece que los dirigentes políticos sufrimos mucho las consecuencias de creer que la economía y el FMI y los banqueros condicionaban a la política, y la pasamos bastante mal. Nunca fue mi caso, pero había dirigentes que no podían ni salir a la calle con el que se vayan todos. Por eso creo que también es importante que podamos dar esta batalla contra estos sectores, y si la dirigencia política quiere, puede hacerlo. Todo debe ser investigado, los libros deben ser abiertos… porque muchas veces los dirigentes sindicales piden la apertura de las empresas, que me parece muy bien, el reparto de ganancias… pero yo le puedo asegurar que los balances de las empresas de la familia Moyano no reparten ganancias y son grandes ganancias. Que yo sepa no se los abren a nadie, y menos los números de los sindicatos. Si quisieran trasparentarlos los podrían poner en Internet y todos podríamos saber qué es lo que se hace con los aportes de los trabajadores.

Usted dice que la llamada Ley Recalde no abarca a las empresas de Moyano.

Ni a las obras sociales.

Luego de la muerte del militante Mariano Ferreira dijo que había que buscar a los autores ideológicos entre los que estaban cerca de la presidenta en el acto de la CGT, en la cancha de River.

Sí, no me refería al entorno de la Presidenta sino a los sindicalistas que la rodeaban. Lamentablemente, los responsables políticos me parece que tienen mucho que ver con los aliados políticos del gobierno.

Hablábamos del armado de una fuerza que si bien enfrenta a la propuesta de Macri, trascienda los límites de la Capital ¿Es un proyecto que se puede pensar para 2011 o para más adelante?

La verdad, a mi me interesa ser parte de ese frente progresista.

¿Habló con algunos de los intendentes del “Grupo de los Once”, por ejemplo?

No, la verdad que hace mucho que no hablo con ninguno de ellos, aunque tengo buena relación con Sergio Massa y con Pablo Bruera.

Estoy trabajando en una fundación, Confianza Pública, que conformamos en los mismos temas que durante tiempo me obsesionaban y que trabajé como diputada, como directora de PAMI y como ministra. Trabajamos sobre la transparencia, fundamentalmente con los procesos de compra y de licitaciones, que ayudan a mejorar la gestion, a hacerla mas eficiente. Y trabajamos también temas que tienen que ver con el área metropolitana, que abarca la Ciudad de Buenos Aires y el primer y el segundo cordón del Conurbano. Y en ese sentido tenemos un observatorio de política para la zona metropolitana con el que hicimos propuestas hacia dos temas: la recolección de residuos es uno en el que estamos trabajando bastante, incluso no solamente con las propuestas que hicimos para el pliego de la Ciudad de Buenos Aires, muchas de las cuales fueron tomadas por la Ciudad, sino también como una solución estructural al tema de la disposición de residuos, que en el área metropolitana es un problema grave. Y el otro tema es la cuenca Matanza-Riachuelo.

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