“Guerra de divisas”: ahora Alemania critica a EE.UU. por “intervencionista”

Fecha:

Compartir

El ministro alemán de Economía acusó a Washington de tomar medidas “de economía planificada” por devaluar el dólar. La reunión preparatoria de la V Cumbre, que se hará en Seúl a mediados de noviembre, cerró con algo inesperado: los emergentes tendrán más votos en el FMI.

Gyeongju. Corea del Sur (Enviado especial de GACETA MERCANTIL).- A comienzo de esta reunión de ministros del G-20, Washington criticó con dureza a Beijing por su negativa a devaluar la moneda. Pero al concluir, fue Alemania la que criticó con dureza a Estados Unidos en un capítulo más -seguramente no el último- de la ya declarada “guerra de divisas”.  

Gaceta Mercantil dio cuenta de los primeros chisporroteos entre China e India, por los emergentes, y Japón y Alemania, por los desarrollados, versus el propio Estados Unidos, que trajo a esta cumbre de ministros de Economía y Finanzas una iniciativa para limitar los superavits y los déficits a un 4% del PIB. 

Nada hizo que la disputa se desviara de ese carril, ni siquiera la aprobación a la “mayor reforma planteada nunca en la historia del Fondo Monetario Internacional”, según la opinión del director-gerente del FMI, el socialista francés Dominique Strauss-Kahn.

La “guerra de divisas” ocupó todo el tiempo de esta reunión de ministros del G-20 que concluyó hoy en Gyeongju con una previsible falta de acuerdo.

La reforma del FMI, que busca darle más poder en esta institución financiera internacional a los países emergentes, ya había sido planteada hace un año en la cumbre de Pittsburg (EE.UU.), pero la resistencia de los países europeos a perder representación la había bloqueado hasta ahora.

El inesperado avance en la reforma del FMI no alcanzó para tapar la tensión por las ventajas que algunos países sacan de un tipo de cambio bajo de sus monedas.

Si en al comienzo de los deliberaciones Estados Unidos trató de aumentar la presión sobre China, al concluir fue Alemania la que censuró a Estados Unidos por su política monetaria.

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, había enviado una carta al resto de los ministros de Finanzas del G-20 en la que apostaba por un compromiso para poner límites a los desequilibrios externos, un objetivo que la delegación estadounidense tradujo luego en un tope del 4% del PIB para el saldo (sea déficit o superávit exterior) de cuenta corriente.

Aunque dejaba a cada país la potestad de elegir qué instrumentos utilizar para evitar un saldo excesivo, la propuesta era otra manera de exigir a China que deje que sea el mercado el que fije el valor del yuan, o en su defecto, que acelere la apreciación de una moneda que EE.UU. considera artificialmente devaluada. En esto consiste la “guerra de divisas”, pero no es lo único.

Alemania es uno de los pocos países que puede darse el lujo de enfrentar esta crisis y otras crisis sin atender los reclamos de los sectores. Sucede que los alemanes producen con mucho valor agregado y pueden “cambiar de frente” con facilidad: si el dólar se revalúa o se devalúa ellos pueden apuntar sus ventas a Europa o al resto del mundo. 

Hasta aquí, los dirigentes chinos evitaron pronunciarse sobre la iniciativa estadounidense, pero Geithner tendrá la oportunidad de planteársela el  domingo a Wang Qishan, viceprimer ministro de China, en una reunión concertada aquí mismo.

Pero Estados Unidos sí cosechó las críticas de otros países, y no logró hacerse “meter baza” en el comunicado final de los ministros del G-20.

“Hay elementos de la propuesta de EE.UU. que recuerdan a la economía planificada”, acusó el ministro de Economía alemán, Rainer Bruederler, quien dejó en claro que en la reunión “hubo críticas a la política monetaria de Estados Unidos, a la idea de inyectar demasiada liquidez”.

Bruederler tampoco ocultó que Alemania estuvo al frente de esas críticas. “Es una manera equivocada de afrontar los problemas, en mi opinión la creación excesiva de dinero es una manipulación indirecta del tipo de cambio”, añadió.

La cotización del dólar frente al euro y al yen ha caído de forma abrupta en los últimos meses como resultado de la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense.

Además de mantener las tasas de interés del dólar cerca del 0%, la Fed ha sido mucho más agresiva que otros bancos centrales en la compra de títulos de deuda con aumentos del dinero en circulación, emitiendo billetes.

Encima, el presidente de la FED, Ben Bernanke, anunció que seguirá recurriendo al aumento de la oferta monetaria para inyectar liquidez en la economía estadounidense. La idea es facilitar así el crédito y la inversión, pero, de paso, el exceso de dólares mantiene su tipo de cambio bajo y favorece las exportaciones estadounidenses.

Ante las críticas a EE.UU., Geithner fue evasivo. “Vamos a seguir apostando por fortalecer la recuperación económica”, dijo, dejando traslucir sin embargo cierto avallas decisiones de la Reserva Federal.

No obstante, aseguró que la Administración Obama apoya “un dólar fuerte”, lo que no dijo es cuándo.

Entretanto, los ministros de Economía del G-20 se comprometieron “a evitar la devaluación competitiva de las divisas” y a “mantener en niveles sostenibles los desequilibrios externos”.

Lo que sí avanzó de forma inesperada (o quizás como una moneda de cambio para moderar los ánimos) fue la reforma institucional del FMI. Frente a la tozuda resistencia de los países europeos, parecía inevitable y necesaria la intervención de los líderes de las economías ricas y emergentes que participarán en la V Cumbre del G-20 a mediados de noviembre en Seúl, la capital coreana.

Pero esta reunión preparatoria sirvió para allanar el camino y los ministros de Economía acordaron dar otro 6% de votos a los países emergentes, que alcanzarán una representación del 43% en la asamblea del Fondo. El traspaso de votos, que colocará a China como el tercer país más influyente tras EE.UU. y Japón, se hará a costa de los países europeos, que también cederán dos de sus nueve puestos en el comité directivo, formado por 24 miembros.

Compartir

Últimas noticias

Suscribite a Gaceta

Relacionadas
Ver Más

El manual de Massa: El Fondo recomendó cumplir las metas fiscales y monetarias para “anclar” la inflación

El organismo financiero internacional estimó que la economía argentina creció 4,6% en 2022 pero este año solo lo pará 2%. Las restricciones en la región.

Estatales tendrán un 23,13% de aumento adicional en su paritaria

UPCN y ATE firmaron un acuerdo con el Gobierno por un nuevo aumento para el trimestre febrero-abril.

Massa extiende “Precios Justos” para llegar a 3% de inflación en abril

El ministro de Economía, que se juega al chanches electorales junto al FdT, anunció que el programa se extenderá hasta julio, un mes antes de las PASO.

Todos los ataques al bolsillo en febrero: ¿inflación del 3% en abril?

El mayor golpe será en las tarifas de energía, pero también habrá saltos en combustibles, prepagas, alquileres, telefonía, Internet y TV por cable.