El patético espectáculo de casi todos los protagonistas del Superclásico comenzó por una actitud de un jugador de River igual a varias de los héroes de la Selección.
Se trataba de un grupo integrado por el intendente de la localidad pampeana de General San Martín, Raúl Espir; por el escribano de La Pampa Sergio Berardo; y por el guía mendocino Ignacio Lucero.