Maradona Mausoleum y nuestra amada necrofilia

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Por Daniel Bosque

Mausoleum fue el sepulcro de Mausolo, rey de Caria, quien se hizo construir el famoso Mausoleo de Halicarnaso, una de las llamadas Siete Maravillas del Mundo Antiguo (Wikipedia)

Meu amigo e jornalista (cabe el portuñol cuando se habla de fútbol) Julio Villalonga acaba de titular como “bomba política” su envidiable primicia, “la construcción de un mausoleo en homenaje a Diego Maradona, donde hinchas del más grande –y turistas nacionales y extranjeros– pudieran rendirle culto comenzó a tomar forma desde el mismo 25 de noviembre  de 2020…”.

La crónica no tiene desperdicios y describe, como pocas, los efectos de la afición al futbol de las clases populares y también de las élites políticas y otras que conducen a las primeras hacia la gloria. La novedad, compartida en un chat de veteranos escribas, ha despertado inevitables pasiones argentinas. Y cómo que no: cualquier tubo de ensayo sobre la materia irá desde la idolatría religiosa a la Mano de Dios y la advertencia de que Con el Diego no se jode, al recuerdo de los intersticios oscuros del máximo ídolo.

Sucesivamente han naufragado los intentos de erigir altares a los próceres argentinos del deporte y la farándula. El Pelusa, cuya última épica involuntaria fue su caótico velorio que nos sacó de la larga cuarentena en la que se había adormilado el gobierno argentino hacia fines de 2020, parecería a punto de lograrlo, según Gaceta Mercantil.

El proyecto prosperaría por sus adherencias populares y el gancho para el turismo. En tiempos  post Kodak, será lindo tirarse una selfie frente a la Esfinge del Pibe de Fiorito. Lo dicho, pasiones argentinas que siempre nos dividirán: otro tango con pisotones, con mate y Don Satur, si viviera Mafalda para darle el toque fino.

Curiosa es aquella exclusión en lo inclusivo: Entre algunas jóvenes progres de pañuelo verde, de mi conocimiento doy fe, hay quienes amnesian al recordar que el ídolo justiciero fajaba a sus féminas y lo apañan con los atavíos del origen humilde. Es Nobleza Gaucha vs. “me too” y cosas de la vida y del post mortem.

A esperar el monumento, algo más que nos distancie y distraiga. Hay algo que subyace también en este país y otros: es el culto morboso por la muerte que no deja en paz a los que en guerras dieron y recibieron. Grandes velatorios, imponentes exequias, altares populares, profanaciones al enemigo muerto. Rezarle al Diego, nuestro y eterno, será la vindicación merecida. Un pláceme para los políticos que cortarán las cintas, ocasión para buscas ambulantes y consuelo de huérfanos de alegrías. Viva Maradona, nuestro y eterno. ¿Y ustedes ingleses y brazucas qué miran?  Todavía les duele el que te jedi.

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