El radical Julio Martínez aseguró que tras la cordillera no pueden hacer volar sus 24 aviones. Le contestaron que son 42 y que vuelan.
Mientras el presidente Mauricio Macri demostró la intención de acercarse a Chile visitante, apenas fue electo, a su colega Michelle Bachelet, y luego envió a su vice, Gabriela Michetti, el ministro de Defensa, Julio Martínez puso una piedra en el zapato de la renovada relación.
Recién llegado al Edificio Libertador, la sede de su ministerio, y en medio de la consulta acerca de si reemplazaría los antiguos aviones de combate Mirage, Martínez “se mandó una singular frase, con la que aludió directamente a nuestro país”, apunta el sitio soychile.cl, de claro tono nacionalista.
Martínez dijo que reemplazaría los Mirage pero “la prioridad va a ser lograr un equipamiento que nos permita garantizar la seguridad en la frontera norte, por el narcotráfico”.
Según el ministro, “no se necesitan para eso aviones supersónicos, sino naves menos veloces, las prioridades serán el Pampa II y el Pucará. Después podremos avanzar e incorporar aviones supersónicos”.
Respecto a qué modelo de combate elegiría, dijo que “vamos a analizar todas las propuestas, sin descartar ninguna. Cada una tiene sus pros y sus contras. Lo más importante es garantizar la disponibilidad de repuestos y el costo de uso”.
Según el medio chileno, “posterior a esto se mandó una frase para el bronce: ‘Hay aviones que demandan 17 mil dólares por hora de vuelo. Chile tiene 24 F16, pero no puede hacerlos volar. Necesitamos una nave con un costo adecuado'”.
De inmediato apareció la respuesta desde Santiago.
