El productor teatral Lino Patalano falleció este sábado a la tarde, a los 76 años, provocando un enorme pesar en el ambiente artístico local.
La noticia fue confirmada por la cuenta de Twitter del Multiteatro Comafi. “El sorpresivo fallecimiento de Lino Patalano pega un doloroso golpe para la comunidad artística”, escribieron en la red social. “Desde esta Casa Teatral acompañaremos a su familia, amigos y colegas en estas horas tan tristes”, añadieron.
Según revelaron fuentes cercanas a Patalano, una semana atrás se había sometido a una operación de cadera y se encontraba recuperándose normalmente, pero a la tarde noche de ayer sufrió una descompensación que terminó con su vida.
Patalano nació en Italia pero en 1951 emigró con su familia a la Argentina. Después de unos primeros acercamientos al mundo de la música ligera, comenzó a trabajar en el teatro Regina de la mano de María Luz Regás y Luis Mottura, donde se formó como productor y asistente de dirección.
Lino Patalano nació en Italia pero en 1951 emigró con su familia a la Argentina. Después de unos primeros acercamientos al mundo de la música ligera comenzó a trabajar en el teatro Regina, de la mano de María Luz Regás y Luis Mottura, donde se formó como productor y asistente de dirección.
Comenzó a lo grande participando en puestas como Quién le teme a Virginia Woolf, La fiaca y Los japoneses no esperan, entre otras. Al mismo tiempo generaba presentaciones de artistas como Mercedes Sosa, Astor Piazzolla y el debut en vivo de María Elena Walsh con su recital para adultos Juguemos en el mundo.
En la década del setenta inauguró un nuevo estilo de espectáculo al fundar las primeras salas de café concert, que bautizó con nombres llamativos como “La gallina embarazada” o “El gallo cojo”, donde en plena dictadura prosperaron con sus osados unipersonales la propia Niní Marshall, Antonio Gasalla, María Rosa Gallo, Marilina Ross, Carlos Perciavalle y muchos otros.
Se convirtió en el director artístico de la sala “La Capilla”, donde se presentaron Egle Martin, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui y también Caetano Veloso, Gal Costa, Ney Matogrosso, Gloria Gaynor y Gilberto Gil, entre muchos otros. Trajo a Liza Minelli -de quien se hizo amigo- y a Shirley McLaine, de quien no se hizo amigo.
A esa altura ya era uno de los más importantes productores de teatro del país y en 1994 se hizo cargo del teatro Maipo; luego lo compró y un tiempo más tarde creó en el entrepiso el sofisticado Maipo Kabaret, con su propio estilo de programas.
Historia en el teatro
El Maipo fue un punto de inflexión en la cultura argentina. Allí produjo hasta hoy magníficos espectáculos, como Escenas de la vida conyugal, con Norma Aleandro y Alfredo Alcón; Niní, con Marilú Marini; Pinti canta las cuarenta y el Maipo cumple noventa, una festiva crónica histórica del teatro y el artista.
Es casi imposible registrar la lista de grandes figuras que pasaron por su escenario: Elena Roger, Ricardo Darín, Diego Torres, Kevin Johansen, Jaime Torres, etc.
Hacia mediados de los años 80 se hizo amigo y luego socio de Julio Bocca; recorrió con él los cinco continentes y cuando, entre copas, el bailarín le sugirió que le gustaría bailar en Estados Unidos, por ejemplo en el American Ballet, Patalano le mandó un video al sponsor de Mijail Baryschnicov. Esto fue en mayo: en septiembre Julio Bocca audicionó y entró en la compañía.
Nacido Pasquale Cossimo Patalano, recibió una gran cantidad de reconocimientos y premios fue declarado personalidad destacada de la cultura en una votación unánime de la Legislatura porteña. Y el ministerio de Relaciones Exteriores italiano lo distinguió como “Embajador de la italianidad”.
