El Presupuesto “mamaracho” y el “purismo” kirchnerista

En la reciente historia democrática  nacional, casi, por no decir todos los gobiernos en materia de la “ley de leyes”, es decir el Presupuesto, han dibujado números, partidas, promesas de índices que nunca se cumplen. En resumen, todos han mentido con una u otra intensidad. Ahora bien, en medio de la negociación con el FMI, que como hemos dicho, no es ni bueno ni malo, simplemente es el prestamista, detractado por los discursos psicóticos de Cristina Kirchner y su sector en mensajes públicos destinados a su pupilo, Alberto Fernández, el presupuesto enviado al Congreso y defendido por el ministro Marín Guzmán es, para ser cautelosos, un mamarracho de pies a cabeza. Una inflación del 33% anual, un dólar a 133 pesos y un crecimiento que ni el más optimista cree son algunas perlitas de este fracasado engendro, donde nada aclaraba sobre la baja impositiva, por el contrario entregaba discrecionalidad para la suba; y el déficit fiscal ni se tocaba y menos aún el gasto político, léanse subsidios sociales, empresariales, planes, obras públicas, giros de remesas a las provincias favorecidas por la simpatía oficial, etc.

Para señalar un punto, el ajuste que sin lugar a dudas exigirá el organismo financiero internacional se dará en tarifas y en el estancamiento de las jubilaciones, ya de por sí paupérrimas, mal que les pese a los voceros del relato. Eso sí, buscarán, dialéctica mediante, sobrecargar de impuestos a los sectores medios y productivos, ya asfixiados por la carga fiscal, para poder continuar con la fiesta populista. Ya no lo podrán hacer con un Presupuesto aprobado por el Congreso, aunque lo intentarán por algún camino.

Lo que llamó la atención en este escenario es que, frente a lo previsible del kirchnerismo, la relevancia la tuvo Cambiemos ya que la mayoría de los bloques que lo integran se apresuraron a manifestar que darían quórum para que se tratara la norma, mientras que los bloques del peronismo federal, lz ultraizquierda, los liberales y el de Ricardo López Murphy manifestaron su negativa. El argumento para este paso fue invocar la preservación de la “institucionalidad”, algo que mueve a risa ya que es darle institucionalidad a un gobierno que actúa como Al Capone. ¡De qué institucionalidad hablamos con un poder que no oculta su vocación hegemónica,que niega y repudia la prensa crítica, que maneja los fondos del Estado con una discrecionalidad absoluta, que busca la sumisión del Poder Judicial, declarada a voz en cuello por los que dicen no querer una reforma constitucional sino una nueva constitución plebiscitaria, a la par que no ocultan su alineamiento con Venezuela, Nicaragua y Cuba mientras se entrometen en la elección chilena, libre y sin proscripciones ni presos políticos y dando tribuna a Luiz Inazio Lula da Silva, principal opositor al actual presidente brasileño Jair Bolsonaro,  nuestro principal socio comercial en la región, solo por empatía ideológica. De haber sido a la inversa también sería un desatino de la política exterior. Si una relevante parte de la oposición  continúa actuando como si viviéramos en la democracia sueca, la ingenuidad pasa a ser complicidad por omisión del “vamos por todo” kirchnerista.

En la maratónica sesión del pasado jueves y viernes volvió a verse la grieta en Cambiemos, cuando un sector quería aceptar el cuarto intermedio que solicitaba el oficialismo por falta de votos, pretendiendo pasar la sesión al martes próximo, ganar tiempo y quizás, “encontrar” algunos votos necesarios. No lo logró, a pesar de que algunas voluntades en el interbloque opositor promovían aceptar el chupetín de madera que le ofrecía el gobierno. Ante la negativa, el presidente del bloque oficialista, Máximo Kirchner, lanzó un discurso flamígero que selló el fracaso anunciado de la ley de Presupuesto. ¿Quería el kirchnerismo duro que se aprobara con modificaciones sustanciales? Hoy lo dudamos ya que la ”épica del relato”, voceada desde cuanto rincón y oportunidad tuvieron, bombardeaba a Fernández y a su ministro, llevando el caso a una encerrona donde ellos prefieren siempre mantener lo discursivo, aunque falsario y que constituya una impostura, sin importar estrellarse con la realidad que niegan a diario

Hoy el Presidente no tiene Presupuesto y como los alumnos que reprueban en diciembre, lo posterga a marzo, donde deberá rendir los exámenes ante el FMI, y salvo  una maniobra  de birlibirloque digna de un Houdini, el precipicio estará a céntimas de distancia.

La resultante del precepto de imponer y no negociar ni una coma del proyecto logró algo inédito: toda la oposición quedó unida en el rechazo, aunque por diferentes razones y argumentos, desde los bloques que constituyen Cambiemos, el Peronismo Federal, los diputados de Córdoba, los liberales y la ultraizquierda, algo que sólo el “mérito” del kirchnerismo más rancio puede lograr.

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