Alberto Fernández recibió a la cúpula de la CGT y referentes de movimientos sociales, que prometieron un acto de respaldo por el Día de la Militancia Peronista.
Con pocas balas en el cartucho, el Gobierno encara las últimas escaramuzas con las que intentar una remontada de los resultados que vaticina que le devolverán las urnas el domingo por la noche, y que comprometerían la capacidad legislativa del Frente de Todos si se consolida una derrota.
Aunque un revés en la provincia de Buenos Aires y en la mayoría de las jurisdicciones del país se confirme en el escrutinio provisorio, y aquello dispare un pase de facturas y acusaciones cruzadas, la Presidencia mira por estas horas cómo retomar la iniciativa y se proyecta para una “segunda etapa”, donde la pandemia de coronavirus y los desbarajustes económicos y sociales, junto con los desaciertos en la gestión sanitaria, sean historia pasada.
Este martes, Alberto Fernández recibió el cerrado apoyo de la Confederación General del Trabajo (CGT) y de los movimientos sociales, horas antes de que la central obrera realice un plenario en el que modificará sus estatutos para incorporar más mujeres a la conducción, y dar cabida en sus estructuras a los representantes de los trabajadores informales y precarizados.

