La grieta global se plasmó en las reacciones frente al resultado: el 76 por ciento de los ciudadanos le dieron su respaldo al actual mandatario, pero existen dudas sobre el nivel de participación real. La posición de Argentina.
Con siete aspirantes presidenciales de la oposición en prisión, acusados de “traición a la patria”, el presidente nicaragüense Daniel Ortega, en el poder desde 2007, logró su propósito de ser reelegido para un nuevo mandato de cinco años junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo
Sin embargo, la mayoría de la comunidad internacional no avaló los resultados de las elecciones presidenciales celebradas este domingo, en las que Ortega obtuvo el 75% de los votos.
Los comicios -en los que según el Consejo Supremo Electoral (CSE) votó el 65,34% del padrón- han generado el rechazo de la oposición en el exilio y de la comunidad internacional, aunque también la aprobación de varios países que soportan al orteguismo en el poder como Rusia, Cuba y Bolivia, entre otros.
Las elecciones fueron una “pantomima, ni libre, ni justa, y ciertamente, no democrática”, declaró el presidente de EEUU, Joe Biden, tras anunciar que usará “todas las herramientas diplomáticas y económicas” a su disposición para pedir responsabilidades, incluida la llamada ley Renacer, para ampliar las sanciones al país centroamericano.
Biden urgió al “régimen de Ortega-Murrillo” a dar “inmediatamente” los pasos necesarios para “restaurar” la democracia y pidió que se libere “inmediata e incondicionalmente” a los opositores encarcelados.
Por su parte, la Unión Europea consideró que la reelección de Ortega carece de “legitimidad” al celebrarse los comicios “sin garantías democráticas” y completa la conversión en unn “régimen autocrático”.
El alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, hizo un llamado a Ortega para que libere de forma “inmediata e incondicional” a todos los presos políticos y anule las causas judiciales en su contra.
La UE exigió a Ortega que “devuelva la soberanía de Nicaragua al pueblo” y anunció que está considerando “todos los instrumentos” a su disposición “para tomar medidas adicionales, incluidas aquellas que puedan ir más allá de las restricciones individuales”.
Estados Unidos, la UE y la Organización de Estados Americanos (OEA) habían condenado, antes de los comicios, el arresto de siete precandidatos opositores a la presidencia, la eliminación de tres partidos políticos, la derogación de la observación electoral y el establecimiento de leyes que restringían la participación en el proceso.
El Gobierno alemán también criticó que las elecciones generales no hayan cumplido con los estándares mínimos. “Llamamos al gobierno en Nicaragua a regresar al proceso democrático y a poner en libertad de inmediato a los presos políticos”, dijo la portavoz de Exteriores, Andrea Sasse.
El gobierno argentino evitó condenar el proceso electoral y la Cancillería emitió una cauta declaración oficial: “Mantenemos nuestra tradición diplomática de no injerencia en cuestiones internas de otras naciones”, se indicó.
El gobierno del presidente del Perú, el centroizquierdista Pedro Castillo, se pronunció este lunes sobre las cuestionadas elecciones de Nicaragua y señaló que “no fueron libres, justas ni transparentes”.
“El Perú ha seguido con preocupación los acontecimientos previos a las elecciones presidenciales y parlamentarias que se desarrollaron el domingo 7 de noviembre en Nicaragua, las que no cumplen los criterios mínimos de elecciones libres, justas y transparentes que establece la Carta Democrática Interamericana, vulneran su credibilidad, la democracia y el Estado de derecho y merecen el rechazo de la comunidad internacional”, señala un comunicado de la cancillería peruana.
Grieta. Del lado opuesto, Rusia y Venezuela, aliados tradicionales de Ortega, salieron en su defensa y elogiaron que los comicios se desarrollaron de forma “organizada” y han cumplido con la legislación local, afirmó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
La cita con las urnas se desarrolló en medio de “presiones sin precedentes” sobre las autoridades nicaragüenses y denunció que EEUU impulsó una campaña para evitar el reconocimiento de los resultados, acotó.
En tanto, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, felicitó a Nicaragua por sus elecciones en “una jornada de paz” y destacó el “buen nivel” de participación.
“Buenas noticias llegan de Nicaragua, buen nivel de participación popular en las elecciones de hoy. El pueblo en paz participando en los centros de votación”, destacó en sus redes Maduro, para quien “votar en Nicaragua, votar en Venezuela es dar un paso a la paz, a la estabilidad, al progreso, a la prosperidad de nuestros países”.
“Felicidades al hermano pueblo de Nicaragua, a Daniel Ortega y a (la vicepresidenta) Rosario Murillo, por el resultado de las elecciones”, expresó por su parte el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel vía Twitter.
Los comicios “fueron una demostración de soberanía y civismo ante la cruel campaña mediática” que, según aseguró Díaz-Canel, sufre el país centroamericano.
Por su parte, el gobierno de Bolivia saludó la alta participación y la “vocación democrática” en estas elecciones. “El Ministerio de Relaciones Exteriores saluda al hermano pueblo nicaragüense por la participación y vocación democrática en el proceso electoral”, señala un escueto comunicado.
“Estamos seguros que con la participación mayoritaria y el respeto del voto popular se fortalece la democracia, como ejercicio pleno de la soberanía del pueblo”, añade la nota.
“El pronóstico de Nicaragua es reservado”, aseguró por su parte el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, quien enfatizó que “la postura de Ecuador, en términos generales, será siempre de respaldo a la democracia y a los principios de libertad. Ojalá que Nicaragua se encauce por ese camino”, deseó.

