Científicosdeterminaron que la mortalidad de estos deportistas es un 41 por ciento inferior a la del resto de los hombres.
Científicos franceses aseguran que los ciclistas profesionales que participan en el Tour de Francia viven de media seis años más que el común de los mortales.
Estos resultados, que fueron presentados en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, se basan en el estudio de los 786 ciclistas franceses que participaron en la carrera desde 1947, cuando se reanudó la prueba tras la Segunda Guerra Mundial.
En el periodo estudiado (1947-2012) “la mortalidad (por cualquier causa) en estos deportistas de alto nivel es un 41 por ciento inferior a la del resto de hombres que viven en Francia”, aseguró a la agencia de noticias “AFP” el Profesor Jean-François Toussaint del Instituto de Investigación Médica sobre el Deporte (IRMES), que realizó el estudio junto a los investigadores Eloi Marijon y Grégoire Rey.
“También hemos estudiado el dopaje a lo largo del tiempo y no hay ninguna diferencia de mortalidad”, señaló el experto.
Además. explicó que “por el momento, no hay un impacto medible” en la última generación de atletas, “de ahí la necesidad de continuar el estudio”.
Los franceses representan un 30 por ciento de todos los participantes en el Tour que terminaron al menos una vez la carrera ciclista.
Del total de 786 ciclistas estudiados, 208 habían fallecido al 1 de septiembre de 2012, es decir el 26 por ciento, de los que dos tercios habían muerto por causas cancerígenas o cardiovasculares, según los autores del estudio.
En total, la esperanza de vida de estos ciclistas es como media unos 6,3 años superior al del resto de la población masculina.
“Este aumento de la esperanza de vida es válido para todas las franjas de edad, salvo para los menores de 30 años, que tienen la misma tasa de mortalidad que el resto de población (como consecuencia de los riesgos traumáticos: accidentes, caídas, etc.)”, señaló Toussaint.
Según los autores del estudio, el resultado se explica por la relación entre la forma física y la esperanza de vida: muchos de los corredores siguen practicando deporte después de su retirada como profesionales y pocos fuman.
En este sentido, señalan que solo faltaría encontrar si existe también alguna predisposición genética que alargue la vida de estos atletas.
Pese a las nuevas formas de dopaje en las dos últimas décadas (EPO y hormona de crecimiento), la longevidad de los deportistas franceses tampoco se ha reducido, pese a que los investigadores advirtieron que es imposible estimar el periodo de vida de los ciclistas de esta última época.
Según Toussaint, ahora se debería confirmar los resultados haciendo un estudio similar con los ciclistas de otros países.

