YPF tuvo un salto en su producción, en especial en gas, pero otras empresas también se sumaron a la carrera.
El año de la postpandemia, si es que así podremos llamar al 2021, fue sin lugar a dudas el año de Vaca Muerta. Los niveles de producción tanto de gas natural como de petróleo se incrementaron más que notablemente, y llevaron a que la roca madre de la Cuenca Neuquina pase a tener un rol fundamental en el aprovisionamiento de los hidrocarburos de Argentina, representando en ambos casos más de un tercio de la producción nacional.
Este auge, después de lo que fue el brutal desplome del 2020 cuando cientos los pozos productores se debieron cerrar en la formación shale, contó con varios factores que lo explican.
En el caso del gas natural, el lanzamiento del Plan Gas.Ar fue sin lugar a dudas el principal motor de tracción de los desarrollos. El programa de incentivos a la producción -que a diferencia de su antecesor, la Resolución 46, no fue solo para los no convencionales- marcó una vuelta de campana en la caída de la producción que se venía registrando en el shale y a nivel general desde el 2019, cuando el anterior gobierno modificó los lineamientos de tope del plan de incentivos y terminó desincentivando las inversiones.

