José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay, en alusión al préstamo que le concedió al gobierno de Mauricio Macri en 2018.
Tras participar el viernes del acto por el Día de la Democracia, en Plaza de Mayo, el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica habló con Págian/12 sobre el vínculo actual de su país con la Argentina y de las expectativas geopolíticas que abre una posible nueva presidencia de Lula.
Mujica tiene “una vida suprema” en el documental de Emir Kusturica. Una vida pastoril en su chacra al norte de Montevideo. Una vida donde se reconoce en la filosofía estoica. Una vida al lado de su inseparable compañera Lucía Topolansky. Una vida como guerrillero tupamaro preso y torturado en la realidad primero y en la ficción después (La noche de 12 años, de Álvaro Brechner).
La vida del expresidente uruguayo es una vida de película y quiere vivirla haciéndole un corte de mangas a su vejez. Todavía le quedan varias cosas por hacer. Una la cumplió en su último viaje a Buenos Aires para asistir a la fiesta de la Democracia y los Derechos Humanos. “Me dije a mí mismo. Tengo que darle un abrazo a viejos compañeros”.
Se refiere al presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Kirchner, y el expresidente brasilero Lula Da Silva. Acaso lo habrá pensado con cierta nostalgia por esas ocurrencias que suele tener sobre la parca. “Soy un veterano de 86 años. En cualquier momento me tocan pito”, comentó después de recibir un aplauso cerrado en el estudio principal de IP.

