Se pueden notar problemas de coordinación como no poder caminar o incluso caerse ya que se ve reducido el tono muscular de los brazos y las piernas.
Los accidentes cerebrovasculares no se producen de la nada, por eso es importante detectar los síntomas que emite el organismo una hora antes de que ocurra este accidente que en muchas ocasiones puede tener un desenlace fatal.
El dolor de cabeza intenso, las náuseas, el deterioro de la coordinación de los movimientos, la disminución de la visión y el adormecimiento de las manos pueden ser señales de un ACV inminente.
El cardiólogo Azizjón Askarov advirtió que estos síntomas se producen media o una hora antes de que ocurra el daño cerebral.
“Y ocurre literalmente en media hora, cuando la arteria se bloquea y comienza el derrame cerebral. (…) La conciencia de una persona comienza a deteriorarse y se embota hasta el punto de hibernar”, explicó el especialista.
Askarov agregó que se debe también tomarse en cuenta que el habla cambia, se vuelve incoherente, arrastrada o lenta, o incluso la persona no puede decir nada.
Además, se pueden notar problemas de coordinación como no poder caminar o incluso caerse ya que se ve reducido el tono muscular de los brazos y las piernas.
Askarov recomendó que en caso de que se produzcan estos síntomas es necesario llamar inmediatamente a una ambulancia para reducir al máximo las secuelas que puede provocar el derrame cerebral, ya que las primeras dos o tres horas son clave para evitar desenlaces fatales.
Quienes tienen mayor riesgo de padecer un derrame cerebral, según el médico, son aquellas personas con hipertensión, diabetes mellitus, sobrepeso u obesidad, o que tienen antecedentes de enfermedad vascular cerebral.
Advirtió además que un ACV puede desarrollarse cuando la presión arterial se eleva bruscamente en respuesta al esfuerzo físico, o en personas con aterosclerosis de los vasos sanguíneos o en aquellas con diabetes o fibrilación auricular.

