El poder detrás de Macri: Yo, Marcos

El jefe de Gabinete de Mauricio Macri concentra el poder delegado por el Presidente en un trípode que integran dos superministros: uno más extrovertido, Mario Quintana; y otro con menos exposición, Gustavo Lopetegui. Los despidos de Prat-Gay, Costantini y Melconian, y el esquema para enfrentar una elección crucial.

"Alfonso, el Presidente quiere que des un paso al costado". Por teléfono, Marcos Peña le comunicó al entonces ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Hay, que se había terminado su estadía en el gobierno de Mauricio Macri, apenas un mes después de cumplirse el primer año de gestión.

Prat-Gay se sorprendió por el momento y la manera (o la "desmanera"), pero en rigor no había motivo para sorpresas. El ministro ingresó a la Administración de Cambiemos con dos fines determinados: el de lograr un rápido acuerdo con los "holdouts"; y el de bajar drásticamente la inflación. Logró el primer objetivo con limpieza y rapidez, pero el propio Peña se encargó de deslizar a comienzos del año pasado que el verdadero "arquitecto" del acuerdo era Luis Caputo, el secretario de Finanzas y amigo personal de Prat-Gay desde la juventud.

La devaluación y los tarifazos produjeron una aceleración del índice inflacionario, como no podía ser de otra manera, y el gobierno se pasó todo el segundo semestre tratando de redibujar las promesas de Prat-Gay, en el sentido de que bajaría drásticamente la inflación.  

Hay que decir que el optimismo inicial del renunciado ministro era compartido por casi todo el staff de Macri. Y nadie levantó la voz para advertir que el ajuste haría inviable, de manera simultánea, que bajara el costo de vida, en particular porque no se podía castigar todavía más a los sectores medios, por lo que se mantuvieron subsidios y los pagos en cuotas para el consumo.

Cuando Prat-Gay acudió a la insólita convocatoria de Macri a Villa La Angostura, el pasado 26 de diciembre, lo hizo sabiendo que se había terminado su ciclo. Pero cuando se encontró con el presidente, Macri esgrimió para su reemplazo algunas razones formales. Las mismas que venía manejando Peña, en la intimidad. Y le ofreció reemplazar a Susana Malcorra en la cancillería. El problema es que la ministra no había renunciado, y no estaba previsto que lo hiciera en lo inmediato. En suma, que Macri a Prat-Gay le ofrecía que se sentara en un banco de suplentes para cuando Malcorra decidiera presentar la renuncia.

Además de inaceptable para el ego de Prat-Gay, el proceso lució como una barata novela de enredos. Lo mismo ocurrió cuando el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, decidió desplazar a Isela Costantini. Ya volveremos sobre el tema. El resultado de aquellos desmanejos no sirvió para que el gobierno mejorara el cómo y dos semanas más tarde la situación se repitió, casi idéntica, en el caso de Carlos Melconian, que debió dejar la presidencia del Banco Nación a pedido de...Peña. ¿La razón? Según el propio Melconian, que hacía falta "homogeneizar" el equipo económico. De hecho, la salida de Prat-Gay reduce el "ruido" permanente que generó su pelea metodológica con Federico Sturzenegger, el presidente del Banco Central.

En el lugar de Prat-Gay llegaron Nicolás Dujovne, un economista mediático sin ninguna aspiración política; y el propio Caputo, que al aceptar quedarse en Finanzas como ministro le causó "una gran decepción a Alfonso", según admitió ante gaceta.com.ar un integrante de su círculo íntimo. (Anécdota: la llegada de Javier González Fraga al Nación fue recibida por Prat-Gay con un deseo de "éxito" a través de Twitter; no se sabe si con sinceridad o con sarcasmo). Para concluir con ese traumático recambio ministerial, después de todos los desaguisados, voceros de Cambiemos salieron a poner paños fríos y a considerar que sería "bueno" que Prat-Gay siguiera "dentro" de la coalición, pensando en las críticas elecciones de este año donde el oficialismo no puede darse el lujo de mandar a la oposición a más dirigentes. Es probable que siga "dentro" este año, después verá.

Más equipo, más gestión y menos caras conocidas -en particular si tienen alguna independencia-, ésta sería la tendencia del segundo año de gobierno del macrismo. El caso de María Eugenia Vidal sería la excepción, aunque bien visto es más de lo mismo porque ella se muestra como una buena gestora política que garantiza los acuerdos necesarios "para mejorarle la vida a la gente". Por otra parte, es un "activo" en el que Peña ha invertido en todo este tiempo, y parte de su buena imagen se la atribuyen él y Jaime Durán Barba.

En suma, que el poder delegado de Macri se concentra en el trípode que integran Peña y los viceministros Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, estos dos convertidos en virtuales "embudos" administrativos para todos los ministros. Es el esquema de poder de Macri y su mesa chica, mínima. Con el que enfrentará un año clave para su permanencia en el poder. Se verá si alcanza.

* Director de gaceta.com.ar

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