Por ahora le prohibió ejercer como sacerdote, pero la Santa Sede analizará si pierde su condición clerical. El Tribunal Oral de Morón ordenó ayer su detención luego de una condena en triple instancia a quince años de prisión por abuso y corrupción de menores.
El obispado de Morón expresó hoy (martes 24) su “preocupación” por los acontecimientos que envuelven al cura Julio Grassi, pero le prohibió ejercer como sacerdote “hasta que se resuelva definitivamente su situación”.
A través de un comunicado de prensa, el Obispado dijo que sigue “con preocupación” el caso Grassi, pero aclaró que “contando con el asesoramiento de estudiosos especializados, se desprenden dudas acerca de la culpabilidad”, así “como del peligro de fuga”.
“Por tales motivos este Obispado, antes de dar una opinión al respecto, decide esperar a que haya una sentencia firme, para dar inicio a los procesos canónicos correspondientes”, sostiene el comunicado.

