EEUU hizo un “casus belli” de su oposición a la construcción porque hará que el Viejo Continente dependa menos del fluido de Ucrania, su aliado.
La empresa rusa Gazprom anunció que la construcción del gasoducto Nord Stream 2 se completó este viernes y que la infraestructura permitirá aumentar las capacidades de entrega del gasoducto Nord Stream 1 hasta duplicar el suministro de gas natural de Rusia a Alemania a través del mar Báltico.
Sin embargo, su realización se vio obstaculizada por la oposición de varios países, principalmente de Estados Unidos.
El proyecto fue realizado por la firma Nord Stream AG, fundada por Gazprom, y recibió inversiones de ENGIE, OMV, Shell, Uniper y Wintershall Dea.
La construcción del gasoducto comenzó en el 2018 y su punto de partida se encuentra en la localidad de Ust-Luga, en la provincia rusa de Leningrado.
Desde allí el ducto pasa por el fondo del mar Báltico a través de las zonas económicas y aguas territoriales de Dinamarca, Finlandia y Suecia, y termina en la ciudad alemana de Greifswald.
Componen la vía dos tuberías con una longitud total de 1.234 kilómetros, y tiene como fin el transporte de unos 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año.
Este año, Rusia planea suministrar 5.600 millones de metros cúbicos de gas a través de este gasoducto, que estará en régimen a fin de año.
En comparación con otras rutas de suministro del gas natural ruso a Europa, el Nord Stream 2 es 2.000 kilómetros más corto.
La portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó que el inicio del suministro comercial del gas ruso a Europa depende de “la postura del regulador alemán”.
“Esperamos que millones de consumidores europeos puedan, dentro de poco, recibir el gas ruso por una ruta más corta, económica y ecológica”, destacó.
Victoria geopolítica. El director general del grupo de recursos naturales y productos básicos de la agencia de calificación internacional Fitch, Dmitri Marínchenko, declaró en una conversación con TASS que la finalización de la construcción del gasoducto es “una victoria geopolítica de Moscú”.
Sostuvo que el Nord Stream 2 puede empezar a funcionar a plena capacidad antes de finales de año.
A principios de junio, el presidente ruso, Vladímir Putin, indicó que el gasoducto permitirá a los consumidores alemanes recibir un gas más barato que el que pueden proveerles los gasoductos que pasan por otros países, en alusión -aunque no solo- a Ucrania, aliado de EEUU en la región.
Al mismo tiempo, el gas que pasará por este gasoducto es mejor desde el punto de vista ecológico ya que es el más limpio del mundo, afirma el Kremlin, y el costo y el daño ambiental se reducen gracias a las nuevas y modernas tuberías y una menor cantidad de estaciones de compresión.
¿Por qué las oposiciones? Ucrania ha sido un firme opositor al proyecto. Ahora, el gas ruso llega a Europa a través del territorio ucraniano y la puesta en servicio del Nord Stream 2 amenaza a Kiev con la pérdida de los pagos por tránsito.
Serguéi Makogón, CEO de la compañía Operator GTS Ukrainy (Operador del sistema de transporte de gas ucraniano), estimó en mayo de este año que a su país —cuyo presupuesto para el 2021 es de 37.530 millones de dólares— la puesta en funcionamiento del Nord Stream 2 le costará aproximadamente 6.000 millones de dólares anualmente.
Esta suma se compone de la pérdida de pagos por el tránsito a través de su territorio (1.500 millones al año) y el aumento del precio del gas, que, en este caso, será importado desde la Unión Europea.
A pesar de la puesta en funcionamiento del Nord Stream 2, Gazprom y Naftogaz (Ucrania) tienen un contrato para el tránsito de gas a través del territorio ucraniano hasta 2024.
En el marco de este acuerdo, Gazprom prometió suministrar a través de Ucrania al menos 225.000 millones de metros cúbicos de gas durante el lustro 2020-2024, 65.000 millones de ellos durante 2020 y 40.000 millones anualmente durante otros cuatro años.
Además, el presidente ruso, Vladímir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel, aseguraron que Moscú seguirá transportando gas a través del territorio ucraniano incluso tras la expiración del acuerdo.
A finales de agosto, el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, declaró que su país necesitaba “un chaleco blindado” para garantizar su seguridad energética tras el comienzo del funcionamiento del gasoducto, agregando que se trata no solo de “indemnizaciones económicas” sino de las garantías del volumen de tránsito de gas.
Mientras tanto, varios expertos destacan que el sistema ucraniano ya es obsoleto y requiere inversiones para su reparación, lo que puede disuadir a los clientes europeos.
¿Qué dice EEUU? Desde el principio, Washington también se opuso rotundamente al proyecto, a la vez que promueve la venta de su propio gas licuado a Europa, pero el suministro del gas estadounidense resulta ser más caro para los consumidores europeos.
Además, el gas de ese origen causa más daño a la ecología y según varias estimaciones, su producción y transporte deja una huella de carbono entre dos y cuatro veces mayor que la del gas transportado por tuberías.
Al mismo tiempo, en la producción del gas de lutita se usa la tecnología de fracturación hidráulica, que es eficaz pero perjudicial para el medio ambiente.
En un intento de detener la construcción, la Casa Blanca amenazó con sanciones a las empresas y países involucrados en su construcción, y las restricciones de EEUU provocaron que la empresa suiza Allseas, que se ocupó de la instalación de tuberías, saliera del proyecto.
En mayo, la Administración estadounidense impuso sanciones contra el operador de las obras del gasoducto, Nord Stream 2 AG, y su CEO, pero con la llegada de Joe Biden al poder, en enero pasado, las levantó de inmediato, y el presidente explicó que sería “contraproducente” sancionar a países aliados por un proyecto que ya se acerca a su finalización.
Sin embargo, el departamento del Tesoro sancionó a 13 barcos rusos y tres empresas, incluido un servicio de rescate marítimo, por su participación en la construcción del gasoducto.
Proyecto “mutuamente beneficioso”. Los críticos del proyecto afirman que el Nord Stream 2 hará a Europa dependiente del gas ruso y de esta manera le dará a Moscú un instrumento para el chantaje en el ámbito de la energía.
Moscú declaró en repetidas ocasiones que se trata de un proyecto exclusivamente comercial y “mutuamente beneficioso”.
Por su parte, Alemania se ha manifestado repetidamente a favor del gasoducto y ha criticado las sanciones de Washington. “Para mí, el Nord Stream 2 es un proyecto adicional, no un proyecto que sustituya el tránsito de gas a través de Ucrania. Cualquier otra cosa causaría más tensión”, declaró Merkel en julio.
A su vez, el canciller de Austria, Sebastian Kurz, afirmó que el proyecto debía completarse ya que garantiza el suministro seguro de gas a Europa, y agregó que su país, como el resto del continente, necesitará el suministro de gas ruso durante mucho tiempo.

