Con 71 golpes en la última ronda y un total de 269 impactos (once bajo el par), se impuso a Billy Horschel (66-271) y a Dustin Johnson (67-273).
Para confirmar que era de una madera extraordinaria, después de cinco años de padecimientos, el mejor golfista de todos los tiempos volvió: Tiger Woods se consagró campeón del Tour Championship, torneo que ya había ganado en dos ocasiones, pero este domingo sin duda tendrá un sabor especial.
Atravesó una separación matrimonial escandalosa, rumores de adicciones, operaciones quirúrgicas, perdió casi todos sus millonarios sponsoreos. Pasó una verdadera pesadilla, pero el desahogo llegó en el torneo de Atlanta, en la que fue su primera conquista desde agosto de 2013.
Desde aquel año, arrancó para Tiger una extensa sequía que lo dejó al borde del retiro.
Con 71 golpes en la última ronda y un total de 269 impactos (once bajo el par), Woods dejó atrás a Billy Horschel (66 golpes y 271 en total), que quedó en la segunda ubicación, mientras que tercero finalizó Dustin Johnson (67 en la última jornada y 273 en el global).
A los 42 años, el estadounidense había levantado su último trofeo hace 1876 días, cuando se impuso en el WGC Bridgestone Invitational, antes de sufrir varias cirugías en su espalda y numerosos problemas personales.
Este domingo 23 de septiembre quedará grabado para siempre en la retina y en la memoria de él y de sus millones de seguidores en todos el mundo. Volvió Tiger. Todos lo esperaban.

