Una nueva \”boutade\” del candidato republicano, el ataque a los padres del un oficial musulmán del Ejército de EEUU muerto en Irak en 2004, fue la campana de largada de una jauría de críticos, tanto demócratas como republicanos, muchos de quienes no digieren aún la decisión de la convención, que sacó con fórceps la nominación del magnate inmobiliario. ¿Un papelón en noviembre?
La precampaña electoral en Estados Unidos ya enfrentaba con dureza a la demócrata Hillary Clinton con el “neorepublicano” Donald Trump, pero un nuevo resbalón del magnate inmobiliario en la última semana le puso el tono al inicio de la carrera formal con llegada el próximo 8 de noviembre a la Casa Blanca.
Sucede que Trump no tuvo mejor idea que enfrentarse con los padres de un oficial del Ejército de su país muerto en 2004 en Irak: el capitán Humayun Khan, cuyo padre denostó al candidato presidente del GOP (Great Old Party) en la reciente convención demócrata en Filadelfia. Los Khan son musulmanes.
De inmediato Trump consiguió unanimidad: unos y otros lo cruzaron de manera destemplada. El senador republicano John McCain, un héroe de la guerra de Vietnam y hombre fuerte en la Cámara alta, criticó duramente los descalificatorios comentarios de Trump sobre la familia de Khan, el pasado viernes. La hoguera se encendió de nuevo.
“Apenas nuestro partido le concedió la nominación, Trump difamó a aquellos que son los mejores entre nosotros”, afirmó el veterano legislador en alusión a los ex combatientes y sus familias. El propio McCain fue ridiculizado por Trump alguna vez pero había guardado silencio durante el fin de semana. Con vínculos estrechos con las organizaciones de ex soldados, este lunes salió al cruce de las poco felices afirmaciones del candidato presidencial.
Todo comenzó cuando Khizr Khan, un abogado y emigrante pakistaní cuyo hijo murió a los 27 años por un coche bomba en Tikrit, pronunció el jueves pasado un sentido discurso en el que reprochó a Trump su polémica iniciativa de prohibir temporalmente la entrada al país de musulmanes para combatir al terrorismo yihadista.
“Usted no ha sacrificado nada ni a nadie”, lanzó Khan, al destacar el patriotismo de su hijo y el alto precio que pagó por servir a su país.
El multimillonario neoyorquino tomó nota y respondió: “Yo creo que hice muchos sacrificios. Yo trabajo muy, muy duro. He creado miles y miles de empleos, decenas de miles de empleos, construido grandes estructuras. Tuve un éxito tremendo. Creo que hice mucho”. De inmediato, el billonario se preguntó si los “guionistas de Hillary” habían escrito el relato del hombre y sugirió que la esposa de Khan, Ghazala, no habló porque “no se le permitió decir nada”, en una aparente referencia a la posibilidad de que, por su condición de musulmana, su marido no le dejara expresarse.
“Su esposa, si mira a su esposa, ella estaba allí de pie, ella no tenía nada que decir; quizás no se le permitió decir nada; ella estaba muy callada y parecía que no tenía nada que decir”, machacó Trump.
Sin embargo la mujer sí habló, un día más tarde, el viernes, y en una entrevista con la cadena MSNBC, dijo que no había emitido palabra porque aún se sentía muy dolida por la muerte de su hijo y no podía evitar emocionarse al ver su foto.
“Solo hay un forma de hablar sobre los padres de estrella dorada (los que pierden a hijos en una guerra): con honor y respeto; el capitán Khan es un héroe; juntos, deberíamos rezar por su familia”, escribió en su cuenta de Twitter el gobernador de Ohio y ex rival de Trump en las primarias republicanas, John Kasich.
“Su hijo está muerto, esto es inhumano”, señaló en la misma red social Tim Miller, ex director de Comunicaciones de la campaña presidencial de Jeb Bush, quien también compitió con Trump por la nominación a la Casa Blanca.
Desde el Partido Demócrata, el jefe de la campaña de Hillary, John Podesta, no perdió la oportunidad y tuiteó: “Donald Trump ataca a una madre de estrella dorada. ¿No hay nada sagrado?”.
Trump trató de defenderse también por Twitter al sostener que “el capitán Khan, muerto hace 12 años, fue un héroe, pero esto es sobre el terrorismo radical islámico y la debilidad nuestros líderes para erradicarlo”. Y completó: “Fui atacado con saña por el señor Khan en la Convención Demócrata. ¿No se me permite responder? ¡Hillary votó a favor de la guerra de Irak, no yo!”, recordó.
Si el comienzo de la campaña no fue del todo satisfactorio para The Donald por su “boutade” con Khan, que volvió a poner sobre el tapete su candidatura con fórceps en el bando replublicano, desde el mundo empresario tampoco todo son rosas para el hombre de negocios que vende su historia de “self made man”, aunque heredó en su mayor parte la fortuna que ostenta.
Un colega suyo, Warren Buffet, habló este lunes en Omaha, su ciudad natal, en el estado de Nebraska, en el primer acto de campaña de Hillary. Como uno de los hombres más ricos del mundo y el inversor más respetado de Wall Street, Buffet retó a Trump a presentar junto a él su declaración de rentas, algo a lo que el candidato republicano se niega, y lo atacó por su ofensa a la familia del oficial Khan. “¿No tiene usted sentido de la decencia?”, le preguntó, rescatando de hace medio siglo la famosa pregunta del abogado Joe Welch al senador Joseph McCarthy en una de las audiencias de la “caza de brujas”.
Las críticas de Buffett, presidente de Berkshire Hathaway, llegan poco después del ataque feroz que otro millonario, el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, lanzó contra Trump en la convención demócrata, la semana pasada, donde le acusó de “demagogo peligroso” y “timador”.
En sus palabras introductorias, Buffett puso el dedo en una de las llagas electorales de Trump: su negativa a presentar la declaración de impuestos alegando que están en proceso de auditoría. Y rechazó el argumento: “Yo también estoy en proceso de auditoría y estaría encantado de citarme con él en cualquier sitio, a cualquier hora, antes de las elecciones… Yo llevaré mi declaración, él puede llevar la suya… y dejamos que la gente haga preguntas sobre lo que hay ahí”, dijo, arrancando aplausos del público.
La frutilla del postre, al menos por ahora, la puso el primer representante republicano que anuncia que votará a Hillary después del último escándalo desatado por Trump. En una nota de opinión, el legislador por Nueva York Richard Hanna declaró su intención de votar por Clinton. “Si bien no estoy de acuerdo con ella en muchos aspectos, votaré a la señora Clinton. Confío en mi creencia de que ser un buen estadounidense que ama a su país es mucho más importante que los partidos (políticos) y ganar o perder. Confío en que ella puede gobernar”, escribió.
Luego citó los ataques de Trump a los padres del militar y consideró que el candidato republicano es “impertinente” y “egocéntrico”. “Para mí, no es suficiente sólo con denunciar sus comentarios: No está capacitado para servir en nuestro partido y no puede liderar este país”, remarcó Hanna.
¿Será el primer y el último? No parece.
La pregunta del millón es si, ya en campaña abierta por la Presidencia, los resbalones discursivos de Trump y los consecuentes ataques ya de todo el arco político y empresario, servirán para alimentarlo o debilitarlo. Ya aparecerán las mediciones, pero todo indica que The Donald va camino a un papelón en noviembre. Lo contrario abriría el camino a un incierto futuro para todos los estadounidenses.

